Mari es una joven sin muchos atributos físicos, delgada de baja estatura, cabello oscuro, una pronunciada nariz aguileña, cabellos cortos y de color marrón al igual que los ojos de su apagada mirada, su forma de vestir tampoco la ayudaba mucho, por lo general asistía a clases con un viejo pantalón vaquero bien descolorido, una camiseta y su inseparable sudadera, daba la impresión de ser más bien una estudiante de escuela superior que una universitaria. Definitivamente no era atractiva, la mayoría de sus compañeros se referían a ella como la pequeña estofona, la ratoncita de la biblioteca, y un sin fin de epítetos desagradables, a los que ya Mari no les ponía o hacía el menor caso. Durante el primer semestre casi nadie la tomó en cuenta, ni tan siquiera al momento de darle la bienvenida a los de la preparatoria. Cosa que en el fondo ella agradecía, ya que tampoco le agradaba llamar la atención ni pasar malos ratos. Pero como siempre le había sucedido, una de las chicas más bellas del Colegio Universitario, la había adoptado por decirlo de alguna manera, la comprometía en todo momento para que Mari la acompañase a todos sitios, su intención era bien sencilla, si algún muchacho le agradaba a Sonia, ella procuraba que la viese acompañada de la pobre Mari y al comparar todos se inclinaban por Sonia, alta esbelta pelirroja (aunque no natural), derrochaba simpatía contraria a Mari que era en extremo tímida. De paso Mari era la que le preparaba siempre a su "amiga" todos los trabajos de investigación que le tocaba presentar. En cierta ocasión, Mari por estar enferma de cama no pudo terminar uno de los trabajos de su "amiga" y Sonia se sintió sumamente ofendida por ello. Durante un par de meses no le dirigió la palabra a la pobre Mari, hasta que un día sin razón o motivo aparente comenzó a hablarle como si nada hubiera pasado entre ellas. Mari se encontraba feliz de que su "amiga" la hubiera perdonado, a tal grado que aceptó acompañarla a una pequeña fiesta de despedida de soltera de otra chica amiga de Sonia. Al llegar a Mari, de inmediato le sirvieron una gran cantidad de vino dulce, era de esperar que al poco tiempo se encontrase mareada, Sonia no se quedó tranquila hasta ver a su victima completamente ebria, el exceso de alcohol había hecho que la joven perdiera muchos de sus complejos, fue el momento que aprovechó Sonia para llevar a cabo su venganza. Cuando finalmente Mari quedó dormida, Sonia y algunas de las presentes desnudaron completamente a Mari, tras lo cual la vistieron únicamente con una pequeña falda de color rojo y una vieja blusa semi transparente y sin botones, así como se encontraba la llevaron a uno de los clubes donde se reunían la mayoría de los estudiantes, con la ayuda de sales aromáticas hicieron que Mari despertase parcialmente pero siendo victima de una fuerte borrachera producida por el vino y alguna que otra pastilla que su "amiga" le había dado a tomar. En el local había un pequeño escenario donde alguno que otro de los presentes, en ocasiones tocaban guitarra cantaban, contaban chistes, o procedían a recitar algún que otro poema propio o de Lorca. Fue en dicho escenario que Sonia en compañía de otras dos chicas subieron a Mari, al principio nadie le prestó atención al movimiento de gente sobre las tablas, hasta que se apagaron las luces del local y una brillante luz iluminaba de cuerpo entero a Mari, la que se encontraba desorientada y encandilada. En esos momentos un coro de voces capitaneadas por Sonia comenzaron a gritarle que bailase una y otra vez, Mari de lo aturdida que se encontraba, torpemente comenzó a dar unos cortos pasos de baile sobre el pequeño escenario, mientras que un mayor numero de personas le gritaban a todo pulmón que bailase, rápidamente alguien de los asientos más cercanos al escenario se dio cuenta que la chica se encontraba sin ropa íntima y se lo hizo saber al resto de la audiencia, nuevamente la voz de Sonia le gritaba a la aturdida chica que se quitase la blusa y la falda, y en medio de su estado tontamente hizo caso a las exigencias del coro de voces que le demandaba que se quitase la ropa. Mari se soltó el nudo que le aseguraba la blusa y tras retirarla de su cuerpo, dejó caer sobre las tablas la pequeña falda roja, quedando del todo desnuda ante el exigente público, al tiempo que continuaba bailando torpemente. Nuevamente la voz de Sonia sobresalió de la multitud para burlarse del menudo cuerpo de la pobre chica que como una tonta bailaba encandilada sobre el escenario, los comentarios eran hirientes sobre lo pequeño de los senos de Mari, lo pálido de su piel, la abundante mata de pelos entre sus separados muslos, y lo plano de sus nalgas, eso sin contar de las muchas veces que hizo referencia a lo largo de la nariz de Mari. Las risas y carcajadas no tardaron en hacerse presente, fue cuando la pobre Mari aun en medio de la borrachera que tenía se dio cuenta del papel que estaba haciendo, y como pudo recogió las dos prendas que recién y se había quitado, y dando tras pies se bajó del escenario, era como si la borrachera se le hubiera desaparecido de un solo golpe y su conciencia hubiera regresado de las cortas vacaciones en que se encontraba, aunque aun realmente sufría los efectos del alcohol. Tratando de ocultar su rostro llorando de vergüenza, se abrió paso entre los presentes hasta llegar no sabe cómo a una puerta que la comunicó a un callejón que pasaba de tras del local, como pudo se puso la corta falda, y mientras andaba tratando de ubicarse se fue poniendo la blusa que además se había roto en cierto momento, mientras caminaba por el oscuro callejón para alejarse del lugar, de momento se sintió observada y al levantar su vista se topó con tres figuras masculinas que le cerraban el paso, Mari trató de retroceder, pero debido a su estado dio un tras pie y fue a dar contra la brea del callejón, al caer la corta falda se le subió demostrando a los presentes que no tenía nada bajo. Ellos se vieron entre si, y de común conceso sin decir una sola palabra se abalanzaron contra el cuerpo de la menuda chica. Mari trató de oponer resistencia pero un fuerte golpe sobre su rostro la hizo perder el sentido rápidamente, entre los tres la arrastraron hasta una salida clausurada de un viejo edificio, justo al lado de la parte trasera del local de donde momentos antes Mari había salido. Mari volvía en sí justo en el momento que el más grande y fuerte de esos tres individuos comenzaba a penetrarla, sus ojos con horror vio como el cuerpo de ese hombre se le tiraba sobre ella, el dolor fue desagradable ya que el tipo la había desflorado por que Mari hasta esos tristes momentos era virgen. Mari sólo lloraba como una desesperada, mientras recibía el embate de la verga de ese tipo, ella horrorizada vio como los otros dos tipos se disponían a bajarse los pantalones, inútilmente ella trataba de zafarse de sus captores, uno de ellos la tomó por sus cortos cabellos y jaloneándola llevó su verga hasta la boca de la joven, mientras que el primero continuaba metiendo y sacando su miembro del sangrante coño de su victima. Mari mantuvo su boca cerrada, hasta que sintió las fuertes manos del tipo que le hacían fuerza en su adolorida mandíbula a consecuencia del tortazo que había recibido, trato de no abrir sus labios pero el brillo de una navaja ante sus ojos la obligaron a ceder. El segundo hombre sin contemplación alguna trató de introducir su verga dentro de la boca de la joven, pero al esta negarse le dio un golpe en el rostro partiéndole parcialmente el tabique de la nariz, acto seguido introdujo su vergajo dentro de la boca de la chica, el olor desagradable al igual que el acre sabor produjo que ella de inmediato sintiera nauseas y arqueó su cuerpo como si fuera a vomitar, pero un fuerte jalón que sintió en su corta cabellera hizo que se aguantase las ganas de vomitar. Para esos momentos ya el primer hombre se estaba viniendo dentro de ella, y acto seguido sacó su verga y regó gran parte de su semen por sobre el abdomen de Mari, la que pensó mientras que mamaba torpemente que eso ya había terminado olvidándose del tercer hombre. El tercer hombre la tomó como si fuera una pequeña muñeca de trapo, levantándola y dándole vuelta para dejarla caer nuevamente contra los cartones que le servían como lecho, esto hizo que se saliera de su boca la verga del segundo y el semen de este en esos precisos instantes fuera a dar contra el rostro de la pobre chica. Mari se encontraba paralizada por el pánico, y no se había dado cuenta de las intenciones del tercero hasta que un fuerte dolor atravesó su pequeño culo el tipo la estaba sodomizando, los gritos y llantos de ella eran opacados por el fuerte ruido que había comenzado a sonar en esos momentos de la música del local del cual ella había huido. Del pequeño esfínter entraba y salía el nabo de ese tipo y a medida que más duro le daba comenzó a brotar sangre del ano de Mari, finalmente este se vino dentro de ella para luego retirarse rápidamente, ya los otros dos se habían subido sus pantalones y el tercero se encontraba haciendo lo propio, mientras que juntos los tres desalmados se retiraban por el oscuro callejón riendo de su última fechoría mientras que Mari casi desnuda del todo permanecía muerta de miedo, golpeada, sangrando por la nariz, la boca, el coño, y el culo, adolorida, y llorando luego de haber sido violada, tirada sobre unos sucios cartones apestosos a orina. En horas de la madrugada un viejo que trabajaba como empleado de limpieza encontró el cuerpo de la pobre muchacha, en principio pensó que estaba muerta pero al verla detenidamente se dio cuenta que respiraba. La prensa, la policía y una ambulancia la recogieron de sucio callejón, en el noticiero del medio día recogieron la noticia informando que una prostituta había sido encontrada golpeada, completamente desnuda y que probablemente su estado se debía a que su chulo la había golpeado hasta casi matarla. En el periódico del día siguiente se aclaró la situación salió una serie de fotos de ella, y se informaba que la joven había sido víctima de una violación múltiple y que no se trataba de una prostituta. Mari quedó conmocionada por lo sucedido, le costó un largo tiempo el poder volver a salir de su casa, aunque recibió todas las ayudas habidas y por haber esa experiencia la había dejado marcada, sus "amigas"ni tan siquiera la fueron a visitar cuando estuvo hospitalizada, Sonia comentaba cuando le tocaban el tema, que de seguro era la única manera en que ella refiriéndose a Mari se acercase a un hombre. Había pasado unos seis meses de los tristes hechos cuando a manos de Mari llegó un pequeño libro, se lo había regalado el viejo que la encontró en el callejón, dentro había una nota que decía "a mí no me sirvió de nada, pero quizás tú le encuentres provecho". El titulo decía "Aprenda a hipnotizar en cinco lecciones" Al principio Mari no le prestó atención se la pasaba condoliéndose de lo que le había pasado, sus recuerdo eran confusos, pero las pesadillas que constantemente sufría la habían llevado a ni siquiera querer dormirse para no pasar por ese dolor nuevamente, al grado que fue necesario el hospitalizarla en una clínica psiquiátrica, ya que se estaba descompensando. Tras unos dos meses, Mari regresó a su hogar había cambiado algo, en ese centro había desarrollado algunas destrezas para poder hacerle frente a su situación. Fue cuando el pequeño libro regresó a sus manos, y comenzó a ser leído por la joven con tanto interés que en menos de dos horas ya lo había terminado, a partir de ese momento constantemente lo leía y releía una y otra vez, hasta que poco a poco se lo había ido aprendiendo de memoria en todas sus partes ejemplos y ejercicios. Los primeros ejercicios eran dirigidos a la autosugestión, cosa que fue poniendo en practica y alcanzando buenos resultados, el siguiente tema era con relación a la sugestión a terceras personas, y su conejillo de indias lo fue su propia madre y amigas de esta. El tercer tema lo fue auto hipnosis, y al igual que con la sugestión alcanzó excelentes resultados con ella misma. El cuarto tema era la hipnosis a terceros y ya se imaginaran quienes fueron las que le sirvieron para practicar, sí su madre y sus amigas con quienes también logró excelentes resultados. La quinta lección era dirigida el aumento del poder mental, el poder ordenar algo sin necesidad de hablar, esto le costó mucho más trabajo, pero finalmente lo logró. Mari, gracias a la auto hipnosis había llegado a recordar todo lo relacionado con los eventos de esa noche, sin que le causase dolor el recuerdo, por medio de esa manera se dio cuenta de cómo realmente Sonia la había emborrachado y cómo su supuesta amiga la había hecho hacer el ridículo ante todos sus compañeros en el pub, además debido a esa pesada broma de Sonia, había sido violada en aquel oscuro callejón por esos tres tipos, de la misma manera fue recordando los rostros y características de cada uno de ellos tres, además se percató de una extraña sensación al momento de ser violada, algo en lo que no se había detenido a pensar por el dolor y la vergüenza pasada por ella en esos momentos, eso que había sentido aunque en muy pequeña o casi insignificante proporción le había causado placer, un placer desconocido para ella hasta esos momentos. Desde ese día Mari cambió radicalmente, gracias al poder recién desarrollado ideó un plan para llevar a cabo su venganza. Una cosa que había sucedido a consecuencia del asalto, del que había sido víctima Mari fue el hecho de que debió ser operada de la nariz le hicieron una cirugía plástica reconstructiva, lo que trajo en consecuencia que su aguileña y larga nariz fuera reducida considerablemente. Debido al tiempo que permaneció en cama su cuerpo ganó peso, su corto y descuidado cabello creció, al encontrarse más recuperada se auto hipnotizo para dedicarse hacer ejercicios y llevar una dieta sumamente balanceada. En fin toda ella sufrió una metamorfosis completa de pies a cabeza, y dicho cambio no había sido únicamente físico, sino que su personalidad también cambió por completo, de una chica sumamente tímida he introvertida paso a ser una mujer extremadamente bella y voluptuosa, con una personalidad avasalladora. Haciendo uso de su poder logró fácilmente regresar a el colegio Universitario. Al regresar a la Universidad, haciendo uso del poder sobre el personal administrativo, logró que le acreditasen unas notas sobresalientes, otra cosa que decidió hacer fue el entrar en franca competencia con su ex "amiga" Sonia. Había decidido hacerle pasar no una sino múltiples situaciones embarazosas, y para ello contaba con la colaboración de la propia Sonia, la que sin darse cuenta desde el primer día fue hipnotizada por Mari, y pudo sacarle todos los oscuros secretos de su vida. Por medio de la hipnosis Mari logró que Sonia se convirtiera en una especie de perrita faldera de la misma Mari, el detalle era que por medio de ordenes post hipnóticas Sonia sentía la necesidad de andar tras esa nueva compañera, cierto es que Mari en un menor o mayor grado dejaba que Sonia actuase con aparente libertad, pero ante una sola mirada de Mari, Sonia cambiaba por completo, lo bueno era que nadie se daba cuenta de o sucedido. Al principio Mari se limitó hacer que Sonia se pusiera en ridículo ante su grupo de amigas y compañeros de clase, en situaciones comunes y corrientes tales como hacer que se olvidase de usar toallas sanitarias cuando le llegaba la regla. Sonia por lo general vestía con ropa ajustada, falda de color blanco y blusas algo escotadas, esto trajo en consecuencia que cierto día al terminar la clase cuando Sonia se levantó de su asiento, en la parte posterior de su apretada falda se dibujase un gran mancha roja oscura casi negra de forma ovalada y de aproximadamente unos diez centímetros de ancho por unos veinte de largo. Durante un corto período de tiempo nadie pareció percatarse del rojo mapa que Sonia tenía en su culo, pero a medida que ella y el grupo de estudiantes comenzaron a caminar por el pasillo en dirección a la siguiente clase fue llamando la atención de todos por los que por su lado pasaba, hasta que una de sus compañeras se dio cuenta y dándole alcance le informó de su infortunio, en esos momentos a Sonia se le vino el mundo encima, cómo era posible que eso le hubiera pasado a ella, tan consciente que ella siempre estaba de su apariencia e higiene personal eso era inaudito, lo interesante fue que en los días subsiguientes Sonia pasó por esa experiencia en varias ocasiones, todas cual más vergonzosas que la primera. Ya al cuarto día sus compañeros de clase por joder se referían a ella como la mancha rebelde. Debido a esa situación tan particular Sonia fue referida a una orientadora en salud, detalle que ella voluntariamente le comentó de manera inocente ha Mari , la que aprovechó para que Sonia nuevamente se pusiera en ridículo ante otras personas. Nuevamente Mari haciendo uso del poder que tenía sobre su "amiga", la indujo para que mantuviera una conducta plenamente lesbiana frente a la orientadora, una señora de unos cincuenta años con unos sólidos principios religiosos morales y éticos. La chica se presentó a la entrevista de orientación, vistiendo de manera muy provocativa y seductora, y en principio fue recibida por la orientadora de forma afable, pero a medida que la entrevista iba transcurriendo, Sonia comenzó actuar de manera sumamente seductora con la orientadora, la que al ver la manera de comportarse de la joven con ella procuró establecer una distancia prudencial entre la chica y ella, pero rápidamente Sonia la acorraló en una esquina de la oficina de la orientadora, los dedos de Sonia jugueteaban con los cabellos de la señora, la que se encontraba sumamente confundida con la acción de la joven. En el momento menos esperado por la señora Robles que era como se llamaba la orientadora, Sonia le plantó un fogoso beso en la boca, la señora trató de resistirse pero esa lengua intrusa dentro de su boca, la manos de esa joven acariciando sus senos casi la hacen desfallecer. A pesar que la razón le gritaba que se resistiese su cuerpo parecía no obedecerla, la orientadora tenía cinco años de ser viuda, y durante todo ese tiempo ni tan siquiera se dio la oportunidad de pensar en sexo, y mucho menos con otra mujer. Sonia con una gran maestría desconocida por ella misma hasta esos momentos, introdujo su mano por debajo de la falda de la señora Robles y con presteza comenzó acariciar el coño de la señora por sobre la tela de sus pantaletas, y eso fue la gota que derramó la copa, casi de inmediato la vieja orientadora se entregó a los besos y caricias que la joven estudiante dirigía hacia ella. Era como si las dos fueran un par de animales en celo, no les importó ni el lugar, ni el momento y ambas se dejaron caer al piso envueltas en su frenesí, cuando estaban comenzando a quitarse la ropa la una a la otra, la puerta de la oficina de la orientadora fue abierta de forma estruendosa, y un grupo de unas cinco estudiantes entraron rápidamente a la pequeña oficina, todas venían hablando a la vez, pero al ver a esas dos mujeres tiradas en el piso de la oficina besándose y acariciándose mutuamente con parte de sus prendas de vestir fuera de lugar, las jóvenes guardaron un silencio sepulcral. Ante la atónita mirada de las chicas, la pareja se detuvo abruptamente, Sonia no podía explicarse cómo fue posible que ella hiciera eso, jamás le habían atraído otras mujeres y mucho menos de la edad de la señora Robles, avergonzada se levantó del piso y tratando de ocultar su rostro mientras caminaba y se acomodaba la ropa salió rápidamente de la oficina. La señora Robles se encontraba sentada en el piso de su oficina con las piernas completamente abiertas, su peinado y la ropa toda desarreglada , confundida por lo sucedido. Fue hasta que Mari que era la que había dirigido al grupo, se le acercó y de manera inocente le preguntó si había sufrido un ataque de epilepsia o algo por el estilo, la orientadora no salía de su aturdimiento mientras que torpemente trataba de incorporarse con la ayuda de esa estudiante que no reconocía. Desde ese día en adelante Sonia fue etiquetada por el resto de sus compañeras como una lesbiana encubierta, aunque Mari continuó saliendo con ella, y aparentemente defendiéndola ante el resto de la comunidad estudiantil. La señora Robles por su parte debido a la vergüenza, se acogió al retiro al cual ya tenía derecho, y no se supo más de ella por un buen tiempo. Pasaron una cuantas semanas y por do quiera que caminaba Sonia se comentaba de cómo la habían encontrado, esto trajo en consecuencia que un grupo de lesbianas comenzaran asediarla constantemente, los chicos con los que en anteriores oportunidades había salido y los que en un tiempo atrás lo habían intentado, ahora le sacaban el cuerpo. Pero ella siempre se encontraba al lado de Mari, la que en apariencia le brindaba su apoyo. Se acercaba la fecha en que se cumplía un año del asalto brutal del que Mari había sido victima, y para tal efecto ella había organizado una pequeña fiesta con sus "amigas" en la que desde luego estuvo Sonia presente, ya no era la misma chica arrogante que un año a tras había emborrachado a su "amiga". Por ordenes de Mari Sonia propuso ir al mismo local al que habían asistido el año pasado para esa fecha, todas tenían su respectivo acompañante, pero ante la fama de Sonia, se le había hecho sumamente difícil conseguir pareja para esa noche, finalmente un prepa recién llegado al Colegio Universitario, gordito y medio amanerado se sintió feliz de salir con la que en un tiempo se consideraba la reina del Colegio. En principio Sonia no pensaba ir pero las ordenes de Mari la hicieron cambiar de opinión, sin que ella misma se pudiera imaginar la razón que tuvo para aceptar. Al llegar al local nada parecía haber cambiado, era casi hasta la misma audiencia de hacía un año a tras, en cierto momento Mari observó detenidamente a Sonia y ésta recibió la orden mental de dar un espectáculo sobre las tablas del local, ante la vista incrédula de sus compañeros y compañeras de clase, Sonia comenzó a bailar de manera muy sugestiva sobre el escenario, al principio sus pasos de baile fue coreado por el grupo, pero de momento la chica comenzó a retirar algunas de las prendas de vestir que ella usaba, llamando la atención de todos los presentes, ella misma no se explicaba qué estaba sucediendo, estaba consciente de lo que le estaba pasando, quería dejar de hacerlo pero no podía detener el baile y mucho menos evitar que sus propias manos la fueran desnudando en contra de su voluntad. A todas estas todos los presentes se habían acercado más al pequeño escenario para no perderse nada de lo sucedido, Sonia se movía cadenciosamente al ritmo de la música, sus manos acariciaban lascivamente su casi desnudo cuerpo para deleite y comentarios de los varones presentes por una parte mientras que por otra el asombró y repudio de las chicas era evidente. Todas menos Mari hablaban despectivamente de la conducta de Sonia, mientras que esta ya se había despojado completamente de toda su ropa incluyendo la íntima, la mayoría llegó a pensar que el espectáculo montado por la chica llegaría pronto a su fin, pero se había equivocado completamente. Una vez que estuvo por completo desnuda sus manos continuaban acariciando toda su piel, y lentamente se fue arrodillando en medio de las tablas, al tiempo que procuraba mantener sus piernas extremadamente abiertas mostrando su parcialmente depilado coño. Los dedos de Sonia acariciaban la parte externa de su vulva y una y otra vez, ante la mirada incrédula de sus compañeros de clase presentes. Fue tanto la excitación manifestada por ella al tiempo que se masturbaba ante todo ese público que llegó el momento en que alcanzó un tremendo orgasmo acompañado de fuertes gritos de placer de su parte, y coreada por la mayoría de los varones presentes. Nuevamente se equivocaron los que pensaron que hay había terminado todo, la música continuaba sonando Sonia se encontraba arrodillada con las piernas bien abiertas sus dedos inmersos dentro de su coño y tirada de espalda sobre ese lugar, luego de un pequeño descanso de apenas unos cuantos segundos la chica se incorporó de nuevo al ritmo de la música, tanto sus piernas y espaldas se encontraban sucios debido al polvo que había en ese sitio, la humedad de su vulva era más que evidente, ella al levantarse se limpio sus dedos contra su propio cuerpo, aun en contra de su voluntad, es cierto que se envolvió en el fuerte orgasmo que ella se había auto provocado, pero internamente no comprendía lo que estaba sucediendo, era como si una fuerza mayor a su voluntad la dirigiese de tal manera que ella vendría a ser una simple espectadora. Su cerebro parecía estar desconectado de su cuerpo, estaba haciendo y diciendo cosas que en su sano juicio jamás ella hubiera realizado. Mari no estaba contenta del todo con lo sucedido, por lo que le ordenó a su "amiga" que continuase por lo que Sonia haciendo caso a esas ordenes superiores a ella, se sentó a la orilla del escenario y alcanzó una botella de vino de una de las mesas cercanas y ante el asombro de todo el público comenzó a introducirla dentro de su coño al mismo compás de la música que continuaba sonando. Mientras hacía eso con una mano con la otra comenzó a señalar a varios de los chicos presentes en la audiencia diciéndoles que si deseaban que ella les diera una buena mamada frente a todo el mundo. En principio más de uno estuvo tentado a subir al escenario, pero ante la presencia de sus propias compañeras se abstuvieron de aceptar la invitación, todos menos el mismo compañero de Sonia el gordito prepa que desde que se inicio la función sus ojos no habían parpadeado ni un solo instante para no perderse de semejante espectáculo que su pareja estaba dando esa noche a todos los presentes. El prepa de momento sintió la fuerte necesidad de aceptar la invitación de su compañera y ante el asombro de la concurrencia se paró en el escenario justo al lado de la chica que prácticamente se había introducido una gran parte de la botella de vino entre su coño. Previamente antes de que Sonia comenzará a dar la demostración de lo que supuestamente era capaz de hacer, Mari había tenido una pequeña conversación con el joven acompañante de su "amiga", le bastaron unos cuantos segundo para poder hipnotizarlo. En esos momentos el gordo no sabía ni cómo ni por qué se había subido a las tablas, hasta que la mano libre de Sonia le soltó la correa de su pantalón, acto seguido le desabrochó el botón del mismo, para luego continuar bajando la cremallera sin que el joven pusiera resistencia alguna de su parte. Al Sonia bajarle hasta las rodillas los pantalones al chico su figura generó algo de risa entre los presentes, pero una vez que la chica templó los graciosos calzoncillos de su pareja hasta las rodillas, y apareció una verga que no tan sólo era extremadamente larga sino que también extremadamente gruesa, el público guardó un silencio casi sepulcral, aun en estado de reposo parcial era impresionante semejante vergajo. El gordo en tono de broma comentó " de chiquito me llamaban tres patitas en mi casa". Si admiración produjo semejante verga más admiración produjo el que Sonia sin encomendarse a nadie comenzara a introducirla dentro de su boca. Dos de las chicas presentes en el público se desmayaron al ver semejante cuadro, mientras que Mari observaba fijamente lo sucedido, Sonia con una de sus manos se metía y sacaba gran parte de la botella de vino mientras que con la otra manos sostenía frente a su boca la enorme verga del joven, el cual con sus piernas ligeramente abiertas y sus manos en la cintura disfrutaba de dicha espectacular mamada que le daba su pareja. En cierto momento, Mari cuando observó que Sonia se encontraba envuelta del todo y tremendamente excitada por lo que estaba haciendo sobre el escenario, retiró su poder sobre el cuerpo de ella, y de igual forma hizo con el gordo. Pero ambos ya estaban profundamente excitados y dejaron que continuase lo que acontecía. Sonia por su parte seguía metiendo y sacando la botella de su coño mientras le mamaba la verga al joven, hasta que llegó el momento en que este se vino dentro de la boca de la chica, todos los presentes ajenos a lo que había originado que Sonia actuase de esa manera no salían de su asombro al ver la manera en que la chica chupaba con fuerza el miembro viril de ese tipo, daba la impresión de que se estuviera tragando todo el semen y en efecto así era. Tras de chupar hasta la última gota de la leche del gordo Sonia observó que nuevamente gobernaba su cuerpo al igual que el joven. Ella extremadamente avergonzada comenzó a llorar sobre el escenario, ninguno de los presentes salía de su asombro ante lo sucedido, y en eso momentos menos entendían la manera de actuar de su compañera, el gordo todo avergonzado como pudo se subió su ropa interior y el pantalón, se disponía a bajar de las tablas cuando nuevamente las ordenes de Mari lo obligaron a permanecer de pie al lado de Sonia. En esos momentos Mari se le acercó y ayudó a la joven a retirar su manos y la botella de vino de dentro del coño de la chica, Sonia al ver eso continuó llorando con mayor fuerza, diciéndole a su "amiga" que se estaba volviendo completamente loca, que algo superior a sus fuerzas la obligaba hacer todo eso, Mari sin decir palabra tomó las prendas de Sonia y se las fue entregando mientras que con la ayuda del gordo la levantó y dirigió tras el escenario. El dueño del local que hasta esos momento no había intervenido por estar concentrado en lo que sucedía sobre el escenario, muy a disgusto de él le pidió que se marchasen del local, ya que su mujer había sido una de las que también se había desmayado al ver la inmensa verga del gordo. Sonia toda sucia y apenas vestida fue acompañada hasta la puerta del local por sus compañeros, el grueso del grupo se había quedado comentando lo sucedido. Mari dejó a Sonia sumida en un mar de lagrimas en la habitación de la residencia de señoritas donde ella vivía. Al día siguiente todo el campus tenía conocimiento en mayor o menor grado de lo sucedido la noche anterior en el pub, si bien es cierto que nadie sabía a ciencia cierta quién era la chica, desde ese día el gordo fue uno de los personajes más populares del recinto. Por ordenes de Mari, Sonia aunque tenía conocimiento pleno de lo sucedido, y se moría de vergüenza continuó actuando como si nada hubiera pasado, los presentes esa noche no podían identificar a la chica por ordenes de Mari, pero sí estaban conscientes de lo que vieron esa noche en el local, y de ese tema se estuvo hablando durante mucho tiempo. En otra ocasión Sonia por ordenes de Mari, se metió a la oficina del Rector y sin encomendarse a nadie tampoco le dio una tremenda mamada, pero a diferencia de la vez anterior el Rector sí sabía de quién se trataba, además su secretaria los había observado por un largo rato, el chisme corrió como reguero de pólvora, y al poco tiempo Sonia tenía la fama de ser una mamona como pocas entre los profesores, y por ordenes de Mari se vio obligada a complacer a todo aquel profesor que le insinuaba ligeramente que requerían de sus servicios. No pudiendo aguantar más Sonia buscó ayuda en un sin fin de lugares, fue a ver a varios psiquíatras pero siempre terminaba mamándoles la verga a todos ellos, buscó apoyo en algunos sacerdotes y para su sorpresa también terminó chupando sus pollas, desesperada fue a ver a una bruja y esta sólo le dijo que ella tenía un "daño". La fama de Sonia como mamona día a día crecía más y más, fue cuando Mari decidió continuar con su venganza, por varias noches la chica recorrió los antros cercanos al local donde había sido violada tan salvajemente y cuando ya estaba a punto de darse por vencida, encontró a uno de los tíos que la habían violado. Trabajaba como chofer de un camión de carga, y le bastaron pocos segundos a Mari para poder apoderarse de la voluntad del hombre, en pocos momentos él le informó quienes habían sido los otros agresores, uno resultó ser un empleado de la misma Universidad mientras que el otro aunque Mari no lo creyó al principio trabajaba como policía adscrito al departamento u oficina a cargo de las violaciones. En poco tiempo Mari reunió a sus tres agresores, y previamente le había ordenado a Sonia que se dirigiese al mismo sitio donde ella el año pasado había sido atacada, en plena hora del día los cuatro se encontraron en el callejón y como si previamente se hubieran puesto de acuerdo de inmediato le quitaron la ropa a Sonia que justo en ese instante por orden de Mari recobró el sentido, la intención de Mari era clara, que Sonia pasase por la misma experiencia que ella había pasado un año antes, pero ésta al verse desnuda y rodeada por esos tres energúmeno, y sin poder explicarse cómo había llegado a ese sitio, perdió el sentido desmayándose, lo que a los tres tipos en nada los detuvo para continuar con su labor, pero por ordenes mentales de Mari los hombres penetraron a la desmayada hasta que esta comenzó a recobrar el sentido, uno la tenía ensartada por el culo, otro por el coño y el tercero le mantenía su verga introducida en la boca, los tres al mismo tiempo comenzaron a follarla, y Sonia en parte aunque algo adolorida entre las nalgas comenzó a disfrutar del encuentro con los tres. No se sabe cómo ni cuándo ni el por qué, pero de golpe estuvo la prensa escrita y televisiva además de la policía presente, eso desató un gran escándalo ya aunque se alegaba que la joven se encontraba en contra de su voluntad practicando el sexo a plena luz del día, los videos y fotos tomadas por la prensa daban la impresión de que los disfrutaba completamente. Los tres tipos confesaron todas sus fechorías, la fama de Sonia se hizo mayor al grado que ella misma decidió retirarse de la Universidad, y dedicarse al oficio más antiguo del mundo en las calles de esa misma ciudad. De Mari sólo se sabe que la han visto disfrutando en la Costa Azul en el Yate de un tipo gordito y muy simpático.