Hola amigos. Después de un tiempo sin publicar ningún relato, por falta de tiempo sobre todo, de nuevo estoy por aquí. Para los que no me recordéis me vuelvo a presentar. Me llamo Juanjo, tengo 37 años, vivo en Málaga y actualmente trabajo con un taxi. Gracias a este trabajo pude desarrollar esta magnífica experiencia que paso a relataros.Hace quince días estuve de parada en el aeropuerto y en uno de los servicios se subió una chica de unos veinte años (después sabría que tenía 21), y desde que accedió al taxi, no se si por su figura, por su corto hablar del español o por su esplendida sonrisa, pero la verdad es que me cautivó. Venía de Inglaterra para estar durante dos meses en Málaga para perfeccionar su español. Por el camino hablamos de cosas intranscendentes: El clima, el turismo, la comida, etc. Fue un recorrido muy agradable para los dos, y se pasó en un suspiro.Cuando llegamos al destino (iba a vivir con una familia durante su estancia) me abonó la carrera y le ayudé a llevar las maletas hasta el portal de la vivienda, pues ella sola no podía con todo el equipaje. Cuando llegamos nos despedimos y me dio un par de besos, cosa que me extrañó, pues suelen despedirse con un apretón de manos, no como nosotros, que somos más besucones. Entonces le propuse que si le interesaba que nos viéramos durante algunas tardes a la semana, así ella podría practicar su español y a mi me vendría bien para practicar el inglés, pues lo tengo algo abandonadillo. Le pareció una idea estupenda, le di mi tarjeta y quedamos en que me llamaría en un par de días para vernos por la tarde y tomar un café mientras charlábamos.Pasados ese par de días, recibí su llamada y quedamos en que pasaría a recogerla en el mismo sitio que la dejé a las cinco de la tarde. Cuando llegué estaba esplendida. Vestía un pantalón vaquero ajustadísimo y una camiseta sin mangas bastante abierta. La verdad es que estaba espectacular. Para que os hagáis una idea, mide como 1.70, delgada pero con buenas formas y unos pechos pequeños pero bien puestos, usa una talla 85.Nos fuimos a un café que conozco que es muy tranquilo pues es más ambiente nocturno y por la tarde apenas si había tres o cuatro personas más. Nos sentamos en un rincón y propusimos las bases de nuestra charla. Cada día elegiríamos un tema y charlaríamos sobre el. Ella hablaría en español y yo en inglés, y mutuamente nos iríamos corrigiendo, así como escribiríamos cuanto necesitáramos para saber su compresión escrita. Pusimos varios ejemplos a la vez para elegir de que hablaríamos: Familia, trabajo, estudios, amigos, Costumbres, relaciones... Acordamos que hablaríamos sobre amigos, para empezar a tener una charla entretenida, aunque me dijo que también le interesaba el tema de relaciones así como anatomía, es decir, como se llaman ciertas partes del cuerpo. Esto es algo normal, pues casi siempre que aprendemos un idioma es lo primero que buscamos: Tacos y sexo. ¿Acaso no recordáis cual fue la primera palabra que buscasteis cuando tuvisteis vuestro primer diccionario entre vuestras manos? Casi todos coincidimos en lo mismo: Teta, coño, culo, puta... etc ¿me equivoco? Así que comenzamos manos, brazos, piernas, boca, labios, lengua, dientes, dedos y, como no, tetas, coño, picha. Esta fue la parte más divertida, pues no creo que una palabra tenga más acepciones como el sexo, tanto el masculino como el femenino: Coño: Vagina, vulva, chocho, chochito, coño, conejo, rajita... Polla: Pene, pito, polla, rabo, nabo, carajo... fue muy divertido y nos reímos una cosa mala.Después seguimos charlando sobre relaciones, coito, mamada, masturbaciones, juguetes eróticos, beso negro...Cuando le hablé del beso negro se quedó muy sorprendida, pues desconocía lo que era y me confesó que jamás lo había practicado, así como el sexo anal, que decía que le parecía algo sucio y sobre todo doloroso. Yo le confesé que era una de las prácticas que más me gustaba hacer, pues es cuando más he visto de gozar a una mujer. Y que de sucio, si existe una buena limpieza, como debe ser todo buen sexo, pues de sucio no tiene nada. Todo lo contrario. Es una práctica exquisita. Después de más de una hora de animada charla, propusimos dejar la charla para nuestro próximo encuentro, en un par de días, pagué los cafés y nos pusimos rumbo a mi coche.Por el camino, dando un intencionado rodeo, pasamos por la puerta de un sex-shop. Le pregunté que si alguna vez había entrado a alguno y me dijo que no. ¿Te apetece entrar y echar un vistazo? ¿Pero si no creo que compre nada?, no se, me da un poco de corte. La cogí de la mano, subí el escalón de la entrada y le dije con un guiño... ¿vamos? Sonrió y pasamos dentro. Estuvimos viendo la sección de ropa interior, que es lo primero que estaba en la entrada. Hubieron algunas prendas que le encantaron y me confesó que ella habitualmente solía utilizar tangas, pues le parecían muy cómodas de llevar, así como que le hacía un culito atrayente, a lo que, echándole un vistazo bien descarado, le hice un guiño de aprobación. Atrayente no, espectacular. Y nos echamos a reír. Seguimos avanzando y llegamos a la zona de los vibradores. Se le veía que la boca (por no decir otra parte de su anatomía) se le estaba haciendo agua. Le pregunté que cuales les gustaban más y me dijo que no sabía, que no se imaginaba que hubiera tanta variedad. Le fui explicando para que servían cada uno de ellos: Mira este es copia de un falo natural, este es más pequeño y sirve tanto para sexo vaginal como para sexo anal, este es doble y una parte te la introduces en el coñito y la otra en el culito (ufff, puso cara como de dolor), este (señalando a uno descomunal que incluía como si fuera la empuñadura de una espada) no creo que te guste demasiado, a lo que ella dijo, pues no, y por el culo, menos, por el culo ni eso, dijo señalando una pila de las pequeñas y nos echamos a reír. Luego vimos uno doble, de los que suelen usar las chicas en las relaciones lésbicas para penetrarse ambas a la vez o bien para doblándolos, introducir una parte por la vagina y otra por el ano. También había uno con forma de varias bolas que se iban agrandando conforme iba avanzando y uno muy divertido y discreto, pues era muy pequeñito y, escondido, simulaba ser un pinta-labios. Le dije que cual le gustaba y me dijo que no sabía. - Si tuvieras que comprar uno, ¿cual comprarías? No lo sé, pues no se si me gustaría. Nunca probé ninguno. - ¿Te gustaría probar alguno? ¿Me dejas que te regale uno? -¿Si? ¿Y si no me gusta la experiencia? - Seguro que te gustará, si lo usas en condiciones. Además, no solo sirve para usarlo cuando estés sola. También es un magnífico complemento para usarlo en pareja, como juguete erótico que es. Te doy cinco segundos para que cojas uno, o de lo contrario lo haré yo. Cinco, cuatro, tres, dos, uno... La verdad es que no sabía cual coger y entonces le dije... Bien, como no has elegido, lo haré yo y empecé a sonreír pícaramente mientras dirigía mi mirada al que tenía la empuñadura de sable. NOOOOOOOOO, me dijo riendo y asustada a la vez. ¿Cómo meto yo eso en la casa que estoy alojada? ¿Que van a pensar de mi? Dirigí mi mirada a uno que me gusta bastante, pues sirve tanto para la penetración vaginal como anal. Lo cogí en la mano, la miré a los ojos y ella como aprobándolo me dijo... ¿crees que ese es bueno para mí? Seguro que sí. Ya me contarás mañana, no? Seguro. En cuanto lo pruebe te llamo, pero no te garantizo buenos resultados, no confío demasiado en algo que es de látex. Prefiero lo natural. Eso ya lo veremos, le dije yo.Me fui para la caja, cogí un tubo de lubricante y pagué. Lo metieron en una bolsita discreta y seguimos mirando por allí. Al final del local estaban las cabinas de video. Ella me dijo que aquello que era, que llevaba un tiempo viendo como entraban y salían personas. Le dije que eran cabinas individuales de video donde proyectaban películas porno. Eran por canales y existían más de 1500 canales de todas las temáticas posibles, Hetero, lésbico, homo, tríos, zoofilia, sado, etc. ¿has entrado alguna vez? Nooooooo. Ya te dije que nunca había entrado en un sex-shop. ¿Pero vistes alguna vez una peli porno? Una vez, en casa de una amiga, pero lo pasé fatal. Porque estábamos varias amigas, algunas con sus novios, y yo acabé totalmente excitada, sobre todo, por lo que se montó entre las parejitas, y yo a dos velas, y tuve que acabar sola en mi casita. ¿Entramos a una de ella? No se, me da corte entrar yo sola. Pues entramos juntos. Esas cabinas de allí son para entrar en parejas, ¿te atreves? Se puso colorada como un tomate, la volví a coger de la mano y nos metimos dentro.Eché el pestillo y ella miraba por todas partes. La silla era como las de las atracciones de feria que van dos personas, digamos una lengua donde te obliga a que una persona se siente y la otra se ponga delante tuya entre las piernas. Me senté yo primero (lógicamente) y ella se sentó delante de mí. En el brazo derecho estaba el control de mandos. Le expliqué como funcionaba: Esto es el volumen, esto para cambiar un canal arriba, este abajo, los números para acceder a un canal directamente, pues tenía dos pantallas, una partida con cuatro canales que cambiaban aleatoriamente, y una tele donde echaban la película que tú elegías, y la que se escuchaba el sonido. ¿Preparada? Eché una moneda y la primera que apareció fueron dos chicos haciéndose sexo oral mientras un tercero le daba por el culo a un tío. Puso cara de asco y cambiamos de canal.. Puedes elegir esa pantalla, me dijo señalando una de la multi-pantalla. - claro.Puse el número y la elegida era una pareja haciendo un sesenta y nueve. Eso te gusta mas, no? Sssssiiiiiiiiiii. Me encanta el sexo oral, aunque no me lo hicieron demasiado. Solo tuve dos novios antes del que tengo ahora, y solo me lo hizo uno de ellos un par de veces. No llegué a correrme, pero me encantó. A mi novio actual, no le gusta hacerlo tampoco. - Pero seguro que si le gusta que se la chupes, verdad? - Eso si que le gusta. - Que egoísta, no? En ese momento el chico tumbó a la chica, le levantó sus piernas hasta que las rodillas rozaban sus pechos, y con las piernas bien abiertas se dedicó a recorrerle toda la rajita. Se detenía a succionar el clítoris mientras la chica no paraba de gemir. Le metió un par de dedos mientras seguía con su clítoris. Ella ya estaba nerviosa y no dejaba de moverse. Con lo apretado que estábamos, sentir el roce de su culo en mi polla, que ya estaba a mil, y lo morboso de la situación, estábamos los dos prácticamente sudando. Cuando estábamos en lo mejor, se acabó la sesión. - Ya se acabó? Que poco, no? No te preocupes, saqué otra moneda, mejor dicho tres monedas más, las puse en el brazo del asiento y eché otra moneda en el monedero. Pusimos el mismo canal y el chico seguía lamiendo el clítoris. Sacó los dedos de su coñito y recorrió toda la rajita con su lengua de arriba abajo y de abajo arriba hasta que levantándole más las piernas, le pasó la lengua por el ojete. - Eso es el beso negro, recuerdas? Y eso gusta? Cuando lo pruebes, ya lo verás. El ano tiene muchas más terminaciones nerviosas que el chochito, por lo que es realmente placentero.En ese momento, metió uno de sus deditos en su culito y ella pegó un respingo. - ¿Eso también gusta? -¿Te gustaría probarlo? - Algún día lo probaré, quien sabe. Aunque con mi novio que no lo gusta ni comerme el coñito, el culo ni se me pasa por la cabeza que me lo haga -Pues entonces tendrá que ser con otro que no sea tu novio, ¿no? - Pero yo es que nunca fui infiel a nadie. - ya, pero... ¿a que te gustaría probarlo? Te imaginas una lengua jugando en tu culito como están haciendo ahora en la película? Hummmm. Me encantaría, pero no se. Seguro que tienes los pezones de punta, verdad? - Hombre y tú seguro que la tienes bien dura, verdad? -Yo no. -¿no? ¿Seguro? - Le cogí una mano y le dije, pruébalo veras, guiándole la mano hacía atrás pero sin llegar a ponerla en mi polla, pero no hizo falta, porque ella misma la acabó de poner y pegando un respingo dijo ¿qué no? Y eso entonces que es?. La verdad es que, como es lógico la tenía dura como una piedra, pero tenia que picarla, no creéis? Ella continuó masajeándola por encima del pantalón mientras yo acaricié sus brazos, subí hasta sus hombros y pasé mis manos a sus pechos, por encima de su camiseta. Ella echó la cabeza hacía atrás apoyándola en mis hombros y emitió su primer gemido de placer. Aproveché la postura, le besé el cuello y busqué sus labios dándole un suave beso que poco a poco se volvió en apasionado, como si nos quisiéramos devorar el uno al otro. Le levanté la camiseta, le desabroché el sujetador y acaricié sus pechos. Eran fenomenales. Duros, muy bien puestos y con unos pezones pequeñitos pero muy duritos. Bajé una de mis manos por su barriguita, acariciándola lentamente, y le desabroché el botón del pantalón.Ella levantó el culo para ayudarme y los pantalones quedaron en sus rodillas, metí la mano y me encontré lo que ya esperaba. Un chochito ardiendo y súper-húmedo. Recorrí su rajita con mi dedo lentamente y después procedí a acariciarle el clítoris. Ella ya no paraba de gemir y sus voces se confundían con la de la película. Me levanté, la hice tumbarse en el asiento y al igual que en la película y levantándole sus piernas, metí mi cabeza entre sus piernas y me dediqué a lamerle su rajita. Solo hicieron falta un par de lamidas cuando noté que se corría como una loca. Me cogió de la cabeza y, apretándome contra su coño se corrió en mi boca mientras se convulsionaba como una posesa. Subí y le besé buscando esa lengua que tanto me gustó y ella me dijo, ahora me toca a mí. Me bajó el pantalón de un golpe y comenzó a lamerme la polla. Me encantó como lo hacía. Me la ensalivó muy bien y con sus labios carnosos empezó a recorrerla muy lentamente, apretándola muy bien y acompañándola con su lengua mientras su mano me hacia una lenta paja. Estaba a punto de reventar, pues estaba súper-cachondo y se lo hice saber y me dijo que nunca se habían corrido en su boca pero que ya que ella se había corrido en mi boca, también quería probar mi corrida en la suya. Empezó a imprimirle velocidad a su mamada y me corrí en su boca como hacía tiempo que no lo hacía. Ella no desperdició ni una sola gota y me dijo que le encantó. Subió lentamente hacía mi y se abrazó dándome las gracias, pues había gozado como nunca. - Pues esto no es nada. Esto es demasiado incomodo como para gozar cuanto te mereces. Vámonos a un hotel y te vas a enterar lo que es bueno. -¿aún no has tenido suficiente?, me preguntó ella. No ha estado nada mal, no crees, pero esto es muy superable. Además... ¿Recuerdas que te faltan algunas cosillas por probar? El juguetito, el beso negro, sentir mi polla dentro de ti, Te gustaría? - Ufff, me estas poniendo a mil otra vez. Vámonos, corre.