Actualmente soy un hombre de 52 años. La historia que relato es verdadera. Solo cambio los nombres para proteger a sus protagonistas.Tenía yo 17 años y por cuestiones de estudio, mi madre habló con mi tia Aura para que me permitiera vivir en su residencia, la cual estaba ubicada en un barrio residencial, bastante cerca de la universidad donde cursaba mis estudios de Arquitectura.Mi tia Aura era una mujer de 28 años, de piel blanca, uno seseinta y seis de estatura. Con un cuerpo que hacia que por donde caminara los hombres volteaban a mirarla. Unos muslos torneados, que comenzaban en unas nalgas provocativas; era de tetas pequeñas, pero no lisa. Pero un detalle que llamaba poderosamente la atención de propios y extraños: su vello. Sus brazos y piernas estaban profusamente cubiertos de vellos; un vello que le lucia muy sensual; ustedes me entienden, cualquiera se podia imaginar como tendria su pubis (luego yo mismo lo comprobaria).La primera vez que la miré desnuda estaba duchandose. Y ahi comprobé la inmensa pelambrera que cubria su rajita. pero algo impresionante: sus nalgas y la parte baja de su abdomen estaban cubiertos por ese vello rubio, que en sus piernas era un poco mas oscuro. Pero era un vello femenino, suave, sugestivamente erotico y sensual.Pero es que mi dulce tia, además era tremenda echando un polvito, cuando la visitaba alguno de sus amantes, que eran dos (al menos los que le conocí).Su residencia era un apartamento de dos habitaciones, con una cocina-comedor y dos baños: uno de estos dentro de su dormitorio.Obviamente; yo ocupé el otro dormitorio y por tal razón es que yo tuve la oportunidad de ver lo que hacia ella en sus ratos de placer sexual.En una ocasión, como a eso de las 11 de la noche llegó con Moncho (seudónimo del fulano) y era la primera vez que yo lo veia.Un tipo no muy alto, de contextura regular, pero con una pinga que impresionaba, no tanto por lo largo, que lo era, sino por lo gruesa que la tenía. Yo miraba que mi deliciosa tia hacía esfuerzos con su boca para por lo menos introducir la "cabeza" en su cavidad bucal; pero no, no le cabia, ¡es que realmente era impresionante!Para mirarlos yo me ubicaba en una ventana que quedaba en un angosto pasillo que daba hacia la cocina.La ventana quedaba a cierta altura, pero yo colocaba un tahurete (silla o banqueta) y esto me brindaba una vista perfecta de todas las "travesuras" que hacian en una cama king size, que era el nido de los encuentros amorosos de mi tia Aura.Me he olvidado mencionarles que mi vicio por mirar a otras personas "culeando" me viene desde muy chico. Recuerdo a mi hermano mayor durmiendo con su esposa en la misma habitación y las cojidas que se daban. Yo que tenia para entonces unos 10 años mi hacia el dormido y escuchaba y miraba todo. Y recuerdo como se me ponía mi pequeño "duende" y me masturbaba. ¡Era divino!...¡Es divino!Paro sigamos con mi tia y sus espectaculares "culiadas". Le gustaba mucho hacer el "69". A veces ella encima. Otras veces era el amante de turno quien se ponia arriba y por el ángulo perfecto que me daba la ventana, yo podía mirar como le mamaban su chochito y por la pelambrera que tenia los tipos le abrian los labios y le metian los dedos, tanto en el chochito como en el culito. Muchas veces ambos amantes tenian tal grado de excitación que se "derramaban" en sendos orgasmos de forma simultánea.El "moncho" (el de la pija gruesa) cuando la cojia por el culo usaba un lubricante, para que mi tia pudiera aguantar semejantes dimensiones en su recto. En oportunidades le miré a ella el ano despues que el "moncho" le vaciaba su carga de semén y lo sacaba. Es increible como le quedaba dilatada esa pequeñisima abertura. Creo que le hubiera entrado el brazo de una persona.Por lo demás les diré que he disfrutado mucho mi vicio de voyeur. Pero en otra oportunidad les seguiré contando sobre tan deliciosas faenas.