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Mi prima, su culo y yo
Mi prima, su culo y yo
Escrito por
marqueze
el 25/2/2008, a las 20:03
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Categorías:
Heterosexuales
,
Amor Filial
Bueno, es la primera vez que voy a contar esta historia, quizás por el morbo que me da hacerlo o quizás por el anonimato que me brinda la red. Tengo 25 años y soy alto, delgado y con el pelo moreno, un tío de los llamados “del montón”. Vivo al sur de España y gozo de buena posición social ya que soy universitario y gano un buen sueldo.

Todo empezó una calurosa noche del mes de agosto del pasado verano de 2005. Yo voy mucho a casa de mis primos ya que con mi primo, aunque es algo más joven que yo, me llevo muy bien y tenemos muchos temas que charlar en común, como es nuestra afición a los ordenadores y todo lo relacionado con ello.

Mi prima es algo menor que él, tiene 18 años y está algo rellenita, pero goza de dos pechos enormes y duros que ya los quisieran muchas, aparte de esto tiene un gran culo y a mi esas cosas me encantan. Cada vez que iba a su casa me la imaginaba desnuda e intentaba rozarme con ella para notar el tacto de su cuerpo. Más de una vez me he sorprendido a mi mismo hurgando en la cesta de la ropa sucia en el cuarto de baño buscando su ropa interior, mmmm, que aroma desprendían, no podía evitar masturbarme con ese penetrante olor a coño virginal y adolescente. Esto podía permitirme el lujo de hacerlo muy a menudo ya que mis tíos suelen estar poco en casa y con la excusa de ir al baño o darme una ducha podía hacer que mis primos no sospecharan mis practicas onanísticas en el cuarto de baño con la ropa interior de mi prima.

Pues como iba diciendo esa noche decidí quedarme a dormir en casa de mis primos como hacía otras muchas veces pero esta vez no me quedé en el salón, como era habitual, sino que con la excusa de ver una peli en dvd me quedé en la habitación de mis primos, ya que la compartían, y mi primo durmió en el salón.

De esta forma tenía el campo libre para mi plan. En principio mi plan consistía en lograr ver a mi prima desnuda o semidesnuda, aunque fuera en la penumbra de la noche, ya que ella dormía con camisón y yo esperaría a la madrugada para intentar subírselo, ya que por el calor no habría muchas sábanas que la taparan. Con la “mala” excusa de no ver bien la televisión a causa de mi miopía, ya que la tele estaba más cerca de la cama de mi prima, logré que uniésemos las camas para que así yo pudiera ver mejor la película, todo iba sobre ruedas, pensé ya solo tengo que esperar a que se duerma para intentar verle algo, por lo menos la ropa interior, me conformaba con lo que sea, pero necesitaba verlo.

A los 45 minutos aproximadamente mi prima se quedó dormida, o por lo menos eso creía yo; -ahora es el momento- pensé, y dicho y hecho, con la sola luz de la televisión intenté subirle el camisón para poder verle las bragas, sus enormes bragas que yo tanto deseaba de verle puestas, cogí el camisón sigilosamente y conseguí levantárselo y ahí estaba, un hermoso coño se le transparentaba por sus braguitas, una gran mata de pelo se abultaba entre esa prenda tan deseada por mí y objetivo de mis “pajas” en el cuarto de baño, no puede evitar acercar mi nariz a su coño, mmmm, el mismo olor característico me llegó a mis entrañas haciendo que mi pene tomara dimensiones nada despreciables para cualquier mujer, ya que mis 20 cm han dado placer a varias mujeres en mi vida, y nunca me ha fallado.

Pero yo necesitaba más, necesitaba ver esas enormes tetas, cuyos pezones se me antojaban grandes y oscuros, me estaba volviendo loco, era mi prima, tenía 18 años, ¿qué estaba haciendo?, mil preguntas pasaron por mi mente a las cuales decidí no contestar, ya estaba metido de lleno en mi lujurioso plan y no iba a echarme atrás así que me las apañé como pude para echarle a un lado el holgado camisón que le cubría solamente sus pechos, no llevaba sujetador con lo cual me anoté otro punto a mi favor, todo parecía irme bien esa noche, la postura de mi prima en la cama era la correcta para todas mis maniobras y de un movimiento lento pero efectivo logré sacarle uno de sus pechos.

Efectivamente no me equivoqué con las características de sus pezones, eran grandes y de un color oscuro que con la poca luz que la tele me daba los pude observar de un color casi marrón. Que espectáculo tenia ante mis ojos, mi prima, la gordita, semidesnuda al lado mío y dormida, podría haber estado observándola y olisqueando su coño toda la noche, pero no tenía toda la noche, necesitaba quitarme la calentura rápidamente o el asunto se me iría de las manos. Metí la mano debajo de mis bóxer de lycra y comencé a masturbarme, -¿qué coño estoy haciendo?- me preguntaba una y mil veces pero no podía parar, era algo superior a mi, ya que me había arriesgado a empezar tenía que acabarlo, fuera como fuera.

Mi mirada no se apartaba de esos enormes pezones ni de ese pedazo de coño que mi primita tenía, me hubiese encantado metérsela en la boca para correrme en su garganta pero ya eso sería demasiado. Mientras pensaba esto le miré la cara a mi prima y la muy zorra estaba con los ojos entreabiertos mirando como yo, un tío con casi 8 años más que ella se estaba pajeando a su costa, en su habitación y en su cama.

-¿Qué haces primito? me dijo nada sorprendida.

Me quedé como paralizado, con la cara de bobo que más bobo he parecido en mi vida. Ahí estaba yo, con mis 20 cm de poya en la mano haciéndome la paja de mi vida y mi prima mirándome. No sabía que decir, creí que me mataría y lo peor que se chivaría a sus padres, y todo lo que esto podría originar; pero no fue así, -¿pretendías violarme?- me dijo mi primita, a lo que yo contesté que no, que me perdonara pero que lo único que pretendía era verla, que me volvía loco por sus pechos y por el olor de su coño y que no lo había podido evitar.

-No seas tonto anda, se que llevas tiempo masturbándote oliendo mis braguitas, te he espiado muchas veces, ¿qué pasa? ¿no tienes suficiente confianza conmigo como para habérmelo dicho? te hubieras ahorrado muchos quebraderos de cabeza, anda si quieres oler mi aroma, no tienes más que decírmelo y yo te complaceré, si no lo hago yo por ti ¿quién lo hará?, acércate.

En ese momento mi prima se bajó las bragas y me las dio, no lo dudé un instante y me las llevé a la nariz, su aroma me recorrió todo el cuerpo y mi erección volvió a aparecer, tenía una sensación mezcla de vergüenza y morbo que me dominaba, acto seguido me agarré la poya y empecé a masturbarme; me había centrado tanto en las braguitas que no me percaté de que mi prima estaba ahí, delante mío y con su coño al aire, con su peludo coño al aire. Una mirada cómplice me hizo entender que me “permitía” meter mi nariz en esa cueva llena de aromas, y así lo hice, metí mi nariz en su coño, y posteriormente mi lengua, y probé sus jugos vaginales que me supieron lo mejor del mundo, para entonces ya ella mostraba una cara de placer que nunca había visto en mi prima.

- Primito, creo que esta noche lo vamos a pasar muy bien juntos-

Después de esa afirmación mi vergüenza se perdió y empecé a comerle el coño como nunca había hecho con ninguna otra mujer, mi prima se retorcía de placer y yo estaba encantado de que lo hiciera, varias veces se corrió en mi boca hasta que me dijo:

-Ahora quiero que me comas las tetas-

Y se sacó esas dos enormes tetas y metió mi cara entre ellas, estaban ardiendo y sus pezones parecían que querían salirse, no lo dudé un instante y me los metí en la boca, primero uno y después otro, no sabía cual elegir, fue genial comerme sus tetas observando su cara de placer.

- Ahora primo, creo que tengo el privilegio de seguir pidiéndote cositas, ¿harías cualquier cosa por mi?

- Lo que quieras, contesté yo.

Acto seguido mi prima se puso a cuatro patas y me mostró su gran culazo; increíble, fue lo único que se me pasó por la cabeza.

- Quiero que te lo comas, quiero que me comas el ojete - me comentó con cara de lujuria.

Prometo que nunca antes había hecho esto pero no lo dudé un instante y metí mi lengua en su culo, nunca antes me había comido un culo pero no sería la última vez, lo prometí en ese mismo momento, nunca creí que podía ser tan placentero hacerlo. Mi prima se masturbaba su gran coño mientras yo le comía ese culazo que tenía, se lo pellizcaba, tiraba de su clítoris como una posesa y se mordía los labios. Yo le separaba las nalgas con mis dos manos para poder acceder mejor a su ojete, era realmente genial verla en aquel estado de placer. Como había cambiado la historia. Cuando ya mi prima se había corrido varias veces me dijo:

- Ahora creo que te toca a ti, te lo has merecido, después continuaras conmigo-

Mi prima parecía una experta prostituta ya que dominaba la situación con mucha soltura. Me tumbó encima de la cama y empezó a comerme los pezones, que placer sentía, lo hacía de maravilla, mientras me chupaba los pezones se metía sus dedos en el coño y me los pasaba por mi nariz y por la boca, creí que iba a explotar y aseguro que me podía haber corrido en ese momento sin necesidad de tocarme la poya, pero pude controlarme. Poco a poco fue bajando por mi pecho y por mi vientre hasta llegar a mi poya, de un tirón se metió el glande en la boca y lo lamió como un helado mientras me miraba a los ojos, -joder con la niñita- pensé yo. Me estaba comiendo la poya como un autentica profesional, por lo visto no tenía reflejo del vómito, ya que se metía mis 20 cm casi enteros en la boca, me estaba dando una mamada de campeonato.

Ya no podía aguantar más y le dije a mi prima que me iba a correr a lo que ella me contestó rápidamente que no, que me iba a dar una sorpresa. Me dijo que me pusiera en la misma posición que ella antes, con el culo en pompa a lo que yo accedí de inmediato, ya estaba dispuesto a todo. Me preguntó si me había gustado como ella lo había pasado antes a lo que respondí que sí y ella me dijo que yo me merecía lo mismo. De un tirón metió su lengua en mi ojete, nunca pensé que yo me dejaría hacer eso, era genial, una de las mejores sensaciones que he sentido nunca, no me lo podía creer mi prima me esta comiendo el culo mientras que me masturbaba.

- Ayúdame primito, ábrete tu precioso culo-

Yo accedí encantado y coloqué cada una de mis manos en una nalga y abrí mi ojete, ella ahora con sus dos manos libres me masturbaba, ahora si que ya no podía aguantar más y me corrí intensamente mientras mi prima me pajeaba. –Como habré puesto las sábanas de semen- pensé después de mi intenso orgasmo pero de nuevo mi primita me sorprendió ya que había colocado su mano bajo mi poya cuando yo me corría y ahora estaba con todo mi semen en su mano mirándome con cara de “esto no ha terminado aun”. Me tumbé boca arriba en la cama y solté una pequeña risa pensando: joder la que me espera todavía.

Mi prima cogió mi semen y me lo derramó en el pecho, yo puse cara de asco por un momento ya que la idea no me hacia mucha gracia pero me dejé llevar, ya no podía echarme atrás. Menos mal que no tengo pelos en el pecho, sino creo que no lo hubiese podido aguantar. Empezó a darme un masaje en el pecho con mi propio semen como si fuera un body milk, ella parecía gozar como una condenada, y yo gozaba solo de verle la cara, no tardó en acercar su boca a mi pecho y lamerme todo el semen que estaba derramado, y de nuevo empecé a tener una erección enorme, aquella vista me ponía a mil, la puta de mi prima era una verdadera máquina de sexo y yo estaba disfrutando de ella; no me lo podía quitar de la cabeza, mi prima, la gordita, era una gran puta.

- Ahora quiero que me la metas por donde puedas, quiero notar esa pedazo de polla que tienes dentro de mi, como comprenderás ya no soy virgen así que no creo que te cueste mucho trabajo.

Se tumbó boca arriba y separó sus gordas piernas mostrándome su abierto coño y yo sin pensarlo dos veces se la metí de un tirón. Vaya coño, como estaba de caliente la muy zorrona. Yo estaba de nuevo a mil por hora y me daba igual todo, le comí la boca con restos aún de mi semen pero me daba igual, era una noche de lujuria en la que todo valía y después de haberle comido el culo a mi prima que más daba probar mi semen, era lo único que me quedaba y la verdad es que no me pareció tan asqueroso.

A mi prima eso pareció excitarle mucho ya que sus jadeos fueron en aumento y tuvo un orgasmo tremendo; mientras se corría me repetía una y otra vez:

- Por el culo, ahora por el culo, que por ahí si que soy virgen primito, todo para ti, pero por favor ten cuidado.

Era mi noche, pensé, una tía me pide que le de por el culo, eso no ocurre todos los días, o por lo menos a mi no me suele pasar.

Se puso a cuatro patas, le volví a pasar mi lengua por su ojete para lubricarlo un poco, y dejaba mi saliva en grandes cantidades en su agujerito para que no le doliese mucho. Primero le metí un dedo, y pareció entrar bien ya que ella no se quejó mucho. Estuve un par de minutos con el mete y saca de mi dedo, hasta que decidí que era el momento cumbre de la noche, le desvirgaría a mi primita el culo. Puse la punta de mi polla en su ojete y de un tirón le metí todo mi capullo, ella se quejó por el dolor y me dijo que esperara un poco que le dolía pero yo no podía aguantar más y de otro empujón conseguí metérsela por completo.

Ella dio un pequeño grito entre placer y dolor y yo poco a poco empecé a follarla, primero lentamente y después a un ritmo bastante rápido hasta que no pude más y me corrí en sus entrañas. Quedamos los dos extasiados de tanto placer, y yo sorprendido a la vez por lo que me había pasado.

Nos dimos un beso cómplice en la boca y nos sonreímos. Menos mal que mi primo dormía en el piso de abajo en el salón y la habitación de mis tíos quedaba bastante apartada y nadie podía oírnos, además tuvimos cuidado de no hacer mucho ruido.

- Me estoy meando prima, necesito ir al baño, voy a salir un momento- le comenté a mi prima ya que mi vejiga estaba a punto de explotar, ella me comentó que también necesitaba ir al baño, primero a intentar echar el semen de su culo ya que si no saldría por si solo y lo pondría todo perdido y después a mear ya que ella también se orinaba.

- ¿Quieres que acabemos la guarrada que hemos empezado?, vamos juntos al baño-

Yo me negué rotundamente ya que podrían escucharnos pero ella insistió mucho y yo claro está no pude resistirme. Entramos en el cuarto de baño y me dijo:

- Tú haz todo lo que yo te digas y acabaremos la guarrada por todo lo alto.

Ella me dijo que me sentara en el wáter y que abriera mis piernas y así hice, luego se sentó a horcajadas sobre mis piernas, mirándonos cara a cara.

- ¿Te estabas meando verdad? pues a la de tres quiero que apuntes con tu polla hacia mi coño y te mees en él, yo también me mearé sobre ti.

Evidentemente no me lo pensé ni una vez; una, dos y tres y los dos empezamos a desprendernos de nuestro líquido amarillo, me miraba mientras nos meábamos con una cara que nadie podría resistir, mordiéndose los labios. Vaya guarradas que estábamos haciendo.

Toda mi mano, mi pubis y mi pene estaban chorreando y ella se reía...

- Anda metete en la ducha y si hacer mucho ruido lávate un poco, yo voy a intentar cagar tu semen, asqueroso- me dijo riendo.

Me metí en la ducha y me enjuagué como pude mientras ella se “cagaba” mi semen y se limpiaba; posteriormente ella se enjuagó un poco y nos fuimos para su habitación.

Yo no podía creer lo que había hecho, pero hecho estaba. A la mañana siguiente me fui muy temprano de casa de mis tíos, antes que nadie se levantara, no podría resistir las miradas en el desayuno. Cogí mi mochila y me fui para casa. Por el camino no podía quitarme de la cabeza lo ocurrido. Cuando llegué a mi casa abrí mi mochila para sacar algunas cosas y me encontré una nueva sorpresa, las bragas de mi prima con su olor característico y penetrante, sonreí pícaramente y las guardé de recuerdo.

Aún las conservo aunque la historia mía y de mi prima no volvió a repetirse, creo que esas cosas solo pasan una vez en la vida.

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