El local estaba que explotaba por la euforia de las mujeres que presenciaban el espectáculo de los strippers. Al calor producido por la congestión de personas allí reunidas, se sumaba también el elevado calor que las mujeres desprendían al observar los imponentes miembros que reales o con algún adicional puesto debajo del slip, las hacía delirar de deseo, y se esforzaran para poder ser las elegidas para subir al escenario y poder aunque sea por un ratito refregarse contra esos miembros que las hacía suspirar.Eso también hacía que para calmar ese calor externo e interno, las presentes trataran de calmarlo bebiendo todo lo que podían. Eso concluye con que al terminar el espectáculo me sintiera bastante mareada y fue entonces cuando Delia, con sus dinámicos 38 años, mi amiga me propusiera ir hasta su casa, que no estaba muy lejos del local, para tomarnos un café y así paliar en algo los efectos del alcohol ingerido. Riéndonos como locas y recordando los distintos tipos de strippers que actuaron, con nuestros pasos algo tambaleantes llegamos al domicilio de Delia.Mientras ella preparaba el café, me dirigí al baño de la casa para descargar algo del líquido ingerido, y al pasar por el dormitorio de su hijo, pude observar a través de la puerta abierta del mismo, que Carlos, se encontraba durmiendo y como hacía calor, lo hacía solo con su slip. Cuál no sería mi sorpresa al salir del baño que me encuentro con Carlos que salía de su cuarto en dirección al baño para satisfacer alguna necesidad fisiológica, y ante mi sorpresa por el encuentro, mi vista se dirigió hacia el tremendo paquete que se dibujaba debajo de su slip.Carlos medio dormido, me miró y también sorprendido me saludó e intentó tapar con sus manos ese tremendo pedazo de miembro que portaba. -Perdona Carlos, no sabía que estabas despierto, solo atiné a decirle sin poder dejar de mirar su entrepierna.- No es nada Silvia, me dijo al reconocerme entre la bruma de su sueño, solo me levanté para ir al baño.Dicho esto, me cedió el paso y entró al baño, mientras que yo me dirigí hacia la cocina, sin poder dejar de pensar en esa tremenda tranca que portaba Carlos, y que me hizo poner muy mojada mi concha, por el deseo de poder probarla. Ya en la cocina, le comenté a Delia el encuentro y fruto de la bebida ingerida, también le hice un comentario sobre lo bien dotado que estaba su hijo. La cosa quedó allí y luego de tomar el café y un poco más serena, me despedí de Delia y volví a mi hogar a descansar.Esa era una manera de decir, porque una vez acostada, no podía sacar de mi cabeza lo rico que se debía de sentir esa enorme pija dentro de mi concha, cosa que me puso tan caliente que no tuve más remedio que bajar mis manos una hacia mis pezones los que se mantenían muy duros y la otra hacia mi cuevita, para acariciarla y meter dos dedos dentro de ella hasta que pude experimentar un explosivo orgasmo, imaginando que era esa pija la que me penetraba. Pasaron los días y en nuestra próxima salida con Delia a bailar, ella conoció en el local bailable a un joven que le interesó y al irnos del local, separándome y ver que mi estado no era de los mejores, puso en mi mano las llaves de su casa y me dijo: - Toma las llaves de casa, y quédate a dormir allí, yo me voy con Jorge al hotel. Feliz de la vida por el ofrecimiento, y también bastante caliente por haber estado bailando con algunos caballeros que me apoyaron bastante sus miembros y me hicieron poner bien cachonda, enfilé rapidito para la casa de mi amiga, aunque debo reconocer que estaba mucho menos bebida de lo que aparentaba, ya que inconscientemente había deseado se me diera esa oportunidad. Al llegar a la casa, me dirigí directamente al dormitorio de Carlos y quitándome la ropa inclusive la interior y haciéndome como que estaba algo bebida, me acosté en su cama junto a él. Una vez acostada, me pegué a su cuerpo y sentí enseguida que él reaccionaba, al principio con sorpresa, pero instantáneamente, note como su miembro crecía en forma inusitada.Siguiendo con mi juego, posé mi mano sobre el slip y tomé ese pedazo de carne que ya empezaba a palpitar, él con una mano me tomó una de mis tetas y me acariciaba el pezón, lo que me puso más caliente todavía. Con un movimiento rápido me coloqué sobre él dejando que mi concha quedara sobre su cara mientras que yo bajando su slip dejaba libre su pedazo, el que pude comprobar tenía un tamaño increíble además de ser bien gordo. Con prontitud me lo llevé a mi boca y comencé a pasara mi lengua por su cabeza y luego lo metí dentro de mi boca, todo lo que podía poner, ya que por su tamaño no había posibilidad de que me entrara más que la mitad.Mientras hacia esto, sentí como Carlos pasaba su lengua por mi concha y le metía dentro de ella, a la vez que le daba pequeños chuponcitos a mi clítoris haciendo subir aún más mi calentura.Sentía esa lengua entrar y salir de dentro de mí mientras que Carlos entre lengüetazos gemía por la regia mamada que le estaba propinando. En eso sentí que su cuerpo que estremecía y arqueando su cintura descargó en mi boca un enorme chorro de semen, parte del cual se fue directo a mi garganta, mientras que el resto rebalsó mis labios tal era la cantidad que había eyaculado Carlos.Mientras tanto yo estaba deseosa de recibir ese enorme palo dentro mío, por lo que bajándome de encima de él, me puse a acariciar esa pija majestuosa, para conseguir que recuperara su vigor, cosa que conseguí en poco rato, volviendo a tener todo su grosor y largo, lo que me alegró y me dispuse a recibir ese miembro prodigioso. A partir de allí, fue Carlos quien tomó el manejo de la situación, así que me hizo poner en cuatro y tomando esa hermosa verga con su mano, la presentó en la puerta de mi vagina y de una solo envión la metió dentro de mí, sintiendo en un primer momento un poco de dolor, pero era tan espléndido el sentir esa enorme pija, me produjo un inmenso placer y di rienda suelta a mi placer.Sus embestidas eran fenomenales y cada una de ellas me hacia disfrutar tanto que se me sucedieron varios orgasmos los que me hacían temblar de pasión. Así seguimos por un rato hasta que en un momento Carlos me dice entre gemidos y resoplidos de pasión: - “Ahora te voy a llenar esa conchita que tenés con mi leche para que te quedes bien satisfecha....!Tomaaaaaaa....., hay vaaaaaaaaaa. Sentí como te inundo esa concha golosa que tenés, y uniendo lo dicho con la acción me embistió con mayor fuerza al momento que descargaba el resto de su leche dentro mío.Nos quedamos los dos un momento quietos y pegados porque el polvo había sido tan intenso que estábamos agotados, pero por lo menos en mi caso hacía mucho, desde que me divordié, que no había tenido tanto placer ni había acabado tantas veces como en ese momento. Nos fumamos un cigarillo, mientras Carlos con una de sus manos me acariciaba los muslos y yo estimulaba su miembro porque quería disfrutarlo de nuevo, a la vez que conversando me preguntó como había sucedido aquello, a lo que le respondí: - Los otros días cuando regresamos con tu mamá, al pasar al baño te vi durmiendo y al salir y encontrarte y ver ese hermoso miembro que tenías y lo parado que estaba, me dieron ganas de disfrutarlo, por eso aproveché que Delia se quedó un rato más en el baile, le dije mintiendo, me animé a venirme y gozar con esa preciosa tranca que tienes.Fruto de esa conversación y de las caricias que le hacía a su miembro recuperó su vigor y fue entonces cuando Carlos me dijo: - Ponete en cuatro que te quiero chupar esa concha jugosa que tenés. No había terminado de decirlo que ya me encontraba en posición y él con sus manos abrió más mis piernas y comenzó a pasar su lengua por todo el recorrido desde mi ano hasta mi clítoris, haciendo que sintiera unos escalofríos de placer y deseando poder sentir rapidito ese tremendo mástil dentro de mi culo, pero también algo preocupada por cuanto me podría doler recibir ese pedazo de carne, por lo gordito que era y por su largo también.Pero estaba lanzada y muy caliente por lo que dejé de pensar en ello y seguí disfrutando de esos lengüetazos que Carlos me propinaba en mi sexo. A todo esto y como si me leyera los pensamientos, Carlos comenzó a introducir uno de sus dedos dentro de mi cola, previa lubricación dentro de mi concha, y los movía con destreza buscando dilatarlo para recibir su miembro, luego pasó a meter dos de sus dedos y ya comenzaba a sentir esa sensación deliciosa de sentir lo que era el anticipo de lo que recibiría.Luego de unos instantes, dejó de pasar su lengua por mi concha y colocándose en posición, apuntó con la cabeza de su miembro hacia ese agujerito que se había dilatado bastante, apoyando la misma en él y empezando a penetrarme suavemente haciendo que de inicio sintiera como si algo me estaba rompiendo o desgarrando mi ano. Pero una vez que su cabeza atravesó mi esfínter, su tronco se fue deslizando dentro mío y comencé a sentir una sensación tal de plenitud al sentir como ese miembro ocupaba todo el espacio de mi recto que el dolor que sintiera al comienzo quedó olvidado. A continuación comenzó a moverse, primero despacito, pero luego con más fuerza sacando su verga casi del interior, pero dándome tanto placer que creí volverme loca. - Seguí Carlos métela bien adentro, seguí que me muero de placer...Dame masss, métela toda quiero sentir hasta tus huevos dentro míooooooooooo...rómpemelo bien quiero sentirte acabar adentro, quiero tu lecheeeeeeeee.A lo que él me respondía: - ¿Te gusta así como te cojo querida, te gusta sentir mi pija dentro de ese culo tuyo? ¿Sentís como mi pija te llena todo tu culo?, eso era lo que querías vos, ¿no es cierto....? Ahora sos mi puta y mi yegua y como tal te voy a romper bien ese culo tuyo, tomaaaaaaaa, tomaaaaaaaa.Mientras me decía eso, con una de sus manos alcanzó mi concha y tomando con sus dedos mi clítoris comenzó a apretarlo y a meter dos de sus dedos dentro de ella, masturbándome para que acabara junto con él. - Ay Carlos, me estás matando, pero que rico....como te siento, lléname el culo con tu leche no te detengas que quiero sentirla calentita dentro mío. Dale seguí así que ya te acabo yo también.Y en ese instante, sentí como si algo hirviente me inundara las entrañas, su leche comenzó a fluir y yo sentía como trataba de salir por cualquier lado, y en ese momento también sentí que un prolongado orgasmo me explotaba dentro de mi concha, por los masajes que con sus dedos él me había realizado, y que me hicieron arquear mi cuerpo y seguir sintiendo palpitar ese tremendo miembro que continuaba descargando sus últimos restos de leche.Agotados los dos pero muy felices, nos recostamos sobre el lecho y tratamos ambos de recuperar la respiración, teniendo nuestros cuerpos cubiertos de transpiración y con el olor a sexo que inundaba toda la habitación. Luego de recuperarnos, nos besamos un momento y nos fuimos al baño a ducharnos, aprovechando al hacerlo para tocarnos y yo darle una buen mamada a ese mástil que por pija, tenía Carlos, el que sin recuperar totalmente su vigor, le permitió a él disfrutar de los placeres de mi ardiente boca, incluyendo sus testículos.Luego de eso, me vestí y dándonos un beso de despedida, me dirigí hacia mi casa, donde nadie suponía el fin de la noche que había tenido, aunque debo reconocer, que menos mal que mi casa no estaba lejos de la de Delia, ya que el caminar se me hizo bastante doloroso, debido al dolor que sentía no solo en mi ano, sino también en todo mi cuerpo, por la enculada que ese divino muchacho me pegó.Luego de aquel encuentro, nunca más volvimos a hacerlo, aunque en varias oportunidades que visité a mi amiga, su hijo me miró como insinuando algo, pero yo no le llevé la cuenta, no vaya a ser cosa que mi amiga se entere, y me quiera matar por haber tirado a su bebé...