Esta historia se remonta a junio de 2004, cuando mi cuñada Francisca, se ganó unos pasajes a Acapulco, México. Como ella estaba soltera y sin compromisos, invitó a mi suegra para viajar con ella, sin embargo mi suegra le tiene un pánico a los aviones y no la quiso acompañar. Por tal motivo, la próxima en la lista era mi mujer. Para ese entonces nosotros ya teníamos a Catalina, mi hija, de tres años. Mi mujer no trabajaba y no tenía ningún problema en viajar, pero Catalina la amarraba. En un principio ella misma se descartó, pero después su hermana la convenció que una oportunidad como esta no se presentaba dos veces en la vida, y que su madre podía cuidar a Catalina. Para mi era un sueño. Antes de casarme tenía mucha vida nocturna, mujeres etc., pero después que contraje el sagrado vínculo, mi vida nocturna disminuyó completamente hasta ser nula. Estar dos completamente solo, eran para mí mis mejores vacaciones, aunque estuviese trabajando.Llegó le día y fuimos a dejar a mi señora y cuñada, al aeropuerto con sus padres y mi hija. Cuando el avión partió, ya comenzaban mis vacaciones, sin embargo el destino quiso otra cosa.Un día duró mi sueño, y al otro día, mi suegra me llama al trabajo diciéndome que la niña había llorado todo el día por que echaba de menos a su mamá y a mí. La casa de mis suegros queda muy lejos de la mía, pero de todas formas, tuve que ir a ver que pasaba. Efectivamente la niña al verme se tiró a mis brazos y no hubo forma que se quedara en la casa de sus abuelos. La solución al problema la dio mi suegro, viejo sabio, y era que mi suegra se fuera a vivir a mi casa, mientras su hija estaba de vacaciones, así Elvira, mi suegra podría prepararme almuerzo y mantener la casa. Él como estaba jubilado, no tendría problemas en arreglárselas solo, y como dijo él, además le vendrían bien unas vacaciones lejos de su esposa, riéndose, mientras me chantaba la vieja a mi. Mi suegra encontró que esa era buena idea, siempre y cuando a mi no me molestara, ¿que iba a decir? tuve que aceptar. Esa misma noche, mi suegra arregló una maleta con algunas cosas y se fue conmigo a mi casa.La semana transcurrió sin novedades. En general el trato con mi suegra siempre fue muy ameno y aparte de cortarme la libertad de salir en las noches, no tuve nunca algún problema con ellaEl sábado en la tarde, llegó mi suegro a la casa y en la noche llegó mi hermano con su señora. Mi suegro salió a comprar algo para beber y tuvimos una velada bastante simpática. Cerca de las dos de la mañana, se fueron. Mi hija dormía hace rato, y nos quedamos con mi suegra ordenando un poco el desorden de la casa. Mientras ella lavaba en la cocina y yo sentado bebiendo mi último whisky, el tema de conversación se centró en mi suegro.Mi suegra comentaba que a veces era justificado una aventura durante el matrimonio, ya que muchos años con la misma persona aburre y cosas por el estilo. Algo en mi me hizo pensar que mi suegra me estaba coqueteando. En eso mi hija se despierta y ella se va al cuarto matrimonial, donde yo le había dejado disponible para que durmiera ella con mi hija más cómodas, mientras yo me quedaba en la pieza de mi hija.-Se despertó la niña, Oh, mira la hora que es. Bueno, me voy a acostar, nos vemos mañana -Si, yo también, voy a cerrar y apagar todo y me voy a acostar -Buenas noches -Buenas nochesCerré todo y me fui a la pieza de mi hija, me acosté, pero como estaba acostumbrado a dormir viendo televisión, me costó mucho quedarme dormido, aparte del calor, así que me levanté nuevamente y me fui al living a ver televisión en la sala. Me levanté y fui a la cocina a servirme un trago. Siento que el dormitorio se abre y aparece mi suegra en una camisa de dormir blanca. Le comenté que no tenía sueño y que me disponía a ver una película. Ella me dijo que tampoco tenía sueño, pero que no quería prender la televisión del dormitorio para no despertar a su nieta.Mientras le servía un trago, pude ver como ese camisón blanco, aún sin traslucirse, mostraba sus curvas. Mi suegra no era una mujer muy alta, con solo algunos kilos de más, tez blanca, pelo rubio, bueno a base de tinturas, un culo no muy bueno, pero sus tetas eran maravillosas colgando sin brassier, grandes, redondas, me pusieron muy caliente. Nos colocamos los dos en el sofá, con todas las luces apagadas, con solo la luz del TV.La película que estaban dando era Atracción Fatal, sin ser erótica tenía unas escenas bastante sensuales, donde se mostraba como el protagonista, un hombre casado, tenía sexo con una mujer, él trataba de que esta relación terminara, pero ella lo buscaba una y otra vez hasta que lo hacía pecar de nuevo.Me las jugué el todo por el todo sin importar las escenas que estaban saliendo en TV, mi verga estaba durísima, y decidí no ocultarla, a ver que reacción tenía mi suegra. Con un tremendo bulto en el pantalón, fijé mis ojos en la TV. Para dejar que ella me admirara mi virilidad. Sentí como sus ojos se posaban en mi entrepierna y la comencé a notar un poco inquieta. Se sentaba de un lado, luego del otro, se levantó a la cocina y volvió mirándome siempre ahí. Mirando a la pantalla, me dice:-A esto me refiero cuando digo que la carne del hombre es débil -¿A que suegrita? -A como ese hombre, que se nota que quiere a su mujer, pero igual se acuesta con la rubia. -Si, se nota, pero él no quería hacerle daño a su mujer, solo quería pasar un buen momento, nada más pero ella lo complicó todo -Eso es verdad, tonta también la mujer, debería haber aprovechado el momento y punto -Las mujeres son así, complicadas -No todas, bueno yo al menos no.-¿A que se refiere? -A que si tuviese la posibilidad de pasarlo bien, con un hombre casado, disfrutaría al máximo, pero en ningún momento le crearía problemas a él -¿Ud. lo haría? -Creo que si -¿Cree o está segura? -sí, lo haría -Le digo algo, si no fuera mi suegra, pensaría que me está coqueteando... -Bueno, pero además de ser madre también soy mujer.Nos miramos directo a los ojos unos segundos, ambos sabíamos a lo que íbamos, pero ninguno daba el primer paso. Su vaso estaba casi vacío en la mesa de su lado. Pasando por encima de ella, como para tomar el vaso le pregunté mientras lo hacía si quería que le sirviera otro, quedando nuestras caras a corta distancia, ella me miró y le froté mi miembro en su sexo tal como lo había deseado, pero solo fueron unos segundos. Mi suegra empujándome, salió de abajo mío y sin decir palabras, se fue a mi dormitorio, cerrando la puerta.Me quedé helado, nunca pensé que reaccionaría así. Tenía miedo de lo que pasara al otro día, si lo callaría o lo contaría en algún momento a mi mujer. Apagué la TV y me fui a acostar al cuarto de mi hija. No se cuanto rato pasó, estaba dormido y cuando siento que alguien me abraza por detrás, mi suegra completamente desnuda, se había metido a mi cama y me estaba apoyando sus tetas en mi espalda.Me di vuelta y nos besamos apasionadamente. Desesperado comencé a chupar esas tetas una y otra vez, mientras mis manos trajinaban entre sus piernas, encontrándose con una abundante mata de pelos y una mojada y gran concha. Sin decir nada, me monté sobre ella, abriéndole sus piernas y se la metí inmediatamente, y comencé a penetrarla fuertemente, agarrando su culo con mis manos.Ella no decía nada, solo en silencio gemía y disfrutaba como su yerno le enterraba la verga hasta lo más profundo de su ser. No hubo poses extrañas ni nada por el estilo, solo de una forma tradicional, estuve penetrándola una y otra vez, chupando sus tetas, mientras ella me acariciaba la espalda.No pasó mucho rato hasta que conseguí hacerla acabar, al mismo tiempo en que yo, la llenaba de semen por dentro. Aun con mi verga adentro, ya sin fuerzas, seguí saboreando esas grandes tetas por largo rato, mientras ella tiernamente me acariciaba mi cabeza.Me bajé de ella y ella me dio la espalda, No nos decíamos nada, apoyado contra su espalda, le acariciaba las nalgas, jugaba con su vellos de su vagina y le acariciaba las tetas. La hora, el alcohol, el cansancio, me arrebataron y me quedé dormido.Al despertar al otro día, me encontraba solo en la habitación. Me levanté, ya era tarde, cerca de las 11 de la mañana. Mi suegra se preparaba para salir con mi hija a su casa. Ninguno de los dos comentó nada, todo fue normal como si nada pasara. Solo conversamos un rato, me dijo que pasaría esa noche con la niña en su casa, pero que volvería el domingo a quedarse acá nuevamente. Me despedí de mi hija y se marcharon. Nada hacía notar lo que había pasado la noche anterior. Paso todo el fin de semana y el domingo las fui a buscar en la tarde. Llegamos a casa, jugué un rato con mi hija hasta que mi suegra la acostó en mi dormitorio. Yo salí a regar el patio y a fumarme un cigarrillo. Pensaba en lo que podría suceder a la noche y la idea me excitaba.Mi suegra veía televisión en mi pieza. Me di alguna vuelta, esperando que mi suegra saliera de la habitación, pero nada, continuó en esta hasta avanzada la noche. Entré con el pretexto de sacar mi ropa para el otro día. Estaba aún vestida, mirando televisión al lado de mi niña; no me hizo ningún comentario. Vi un rato TV, en el living. Solo una vez mi suegra salió del dormitorio a buscar un vaso de agua, pero sin decirme nada, volvió a su habitación. Me resigné a que nada pasaría y me fui a acostar. Esperé largo rato a que mi suegra entrara a la habitación, completamente desnudo, pero nada.Siento como se abre y se cierra la puerta de mi habitación, yo de espaldas a la puerta. Sin darme vuelta, espero ansioso que mi suegra entre a mi cama. La ropa de cama se abre y siento su cuerpo acomodarse detrás mío. Esperé sin moverme, haciéndome el dormido, a ver que hacía ella. Siento sus generosas tetas apoyarse contra mi espalda, mas no reaccioné. Su brazo pasa por sobre mi cintura y con sus dedos comienza a tocar mi vientre, lentamente siento como sus uñas, bajan enredándose en mis vellos, hasta tocar mi pene que estaba ansioso de sentir sus caricias. Cuando ella siente el contacto de mi verga, como que retrocede un poco, para luego seguir acariciándome cerca de ahí, pero sin tocarlo. Yo sentía como disfrutaba tenerlo tan cerca de sus manos y no agarrármelo. Suavemente me lo toma y comienza a movérmelo muy lentamente, sin apretarlo mucho. Ahora siento como su otra mano, se coloca en mis nalgas y me las manosea. La vieja está disfrutando ser ella la que llevara la iniciativa. Siento su respiración más fuerte, aún simulando estar profundamente dormido, ella comienza a chuparme la verga, quejándome para que supiera lo mucho que me gustaba. Ella continuó por largo rato en ese trabajo, a veces sacándola completamente, mirándola como se veía en sus manos para volvérsela a meter.No se cuanto rato estuvo a si, pero fue mucho. Nunca mi mujer me había hecho una mamada tan larga, y su madre no paraba. Ya después del rato su mamada era el de toda un profesional, se metía mis huevos a la boca y me los succionaba fuertemente hasta hacérmelos doler, pero yo aguantaba disfrutando al saber que era mi suegra la que lo hacía. Me levanté un poco y la hice acostarse a ella de espaldas. Le abrí sus piernas, quedando ante mi vista su gran concha peluda. Ella pensaba que me montaría igual que ayer y la penetraría, pero antes que se diera cuenta, mi lengua estaba entre sus piernas dándole un placer que al parecer antes no había recibido.Me pidió que me detuviera y que la penetrara, pero yo hacía oídos sordos a sus peticiones y seguía hurgueteando con mi lengua esa vieja zorra, a los pocos minutos sus peticiones que me detuviera, se transformaron en gemidos, mientras yo seguía saboreándosela, devolviéndole su trabajo oral continué una y otra vez, hasta que entre sus gemidos, escuché que me decía que me detuviera que ya no aguantaba más. El morbo de estar con esta mujer me tenía loco de calentura y no me detuve hasta sentir como se descargaba en mi boca, entre grandes alaridos y levantando su pelvis para rozarla al máximo contra mi boca. Me coloqué a su lado y ella se dio vuelta de espaldas a mí, la abracé por detrás, mis manos se aferraron a sus exquisitas tetas y le coloqué mi verga entre sus nalgas. Ella gemía ya cansada, pero me pedía más o no había acabado aún.Con mi mano separé sus nalgas y dirigí mi verga a la entrada de esa mojada concha. De un golpe la hice mía nuevamente. Una y otra vez la penetré, siempre amasando sus tetas y acariciándole el culo. La hice colocarse boca a bajo y me monté sobre ella sin sacársela y la follé largo rato. La imagen de ver a mi suegra boca abajo, con sus nalgas al aire, logró calentarme al máximo, y antes de acabar, me arrodillé entre sus piernas. Tomé mi verga y la puse entre sus nalgas. Se las tomé firmemente y comencé a pajearme entre las nalgas de mi suegra, descargando toda mi carga de semen caliente entre ellas y lo que saltó a su espalda. Cuando mi suegra sintió como le caía esa leche caliente en su espalda dio un gran quejido.Exhausto me quedé en esa posición, viendo a mi suegra boca abajo, con todas sus nalgas mojadas, acariciándoselas y restregando mi semen entre ellas. No dije nada y me acosté a su lado. Ella se mantuvo en la misma posición, mientras yo ya acostado a su lado, le acariciaba sus mojadas nalgas.Como a los quince minutos de estar en esta posición, mi suegra se levanta, toma su camisa de dormir que estaba en el piso y si marcha de la habitación, sin mirarme en ningún momento. Al otro día me levanté, mi suegra dormía junto a mi hija. Me vestí, tomé desayuno y me fui a trabajar con la alegría de que aún me quedaba el resto de la semana.-Ya eran dos los encuentros con mi suegra, cada vez más calientes. No podía esperar llegar a la casa. Regresé a la hora de almuerzo, me atendió de lo más normal, como siempre, fingiendo ambos que nada había sucedido. Volví a trabajar y regresé en la tarde, siguiendo la rutina de todos los días. Nuevamente mi suegra se quedó acompañando a mi hija mientras dormía. Me fui a acostar a esperar que mi extraña amante llegase a mi lado, pero nada, esa noche no apareció.Me quedé despierto hasta tarde, esperando que llegara y nunca lo hizo. Al otro día la misma rutina de almuerzo, trabajo, juego etc., y todo, como si nada hubiese sucedido. Cuando llegó la noche, mi suegra se fue a su cama a ver TV, junto a mi hija que dormía. Yo parecía un león enjaulado, dándome vueltas por la casa, esperando a que ella saliera del cuarto, pero nada, ya era tarde, día de semana, por lo que me tuve que ir a acostar. Estaba molesto por haber desaprovechado dos días, pero un tercero no, de ninguna manera. Llegó la noche y mi suegra fue a acostar a la niña. Esperé un rato, y me metí a la pieza de ellas. Mi hija estaba a punto de quedarse dormida. Le dije a mi suegra que necesitaba hablar con ella, y que la esperaba en el comedor. Me serví un trago y prendí el TV. Estuve largo rato esperando que ella saliera del cuarto, pensando en que le diría, y cuando me disponía a ir a buscarla, siento que se abre la puerta del dormitorio. Mi suegra, como si nada pasara, se acerca donde estaba yo, y me pregunta que estaba viendo, yo le dije que nada importante y le pregunté si quería que le sirviera un trago. Ella lo rechazó y me dijo que estaba muy cansada y que se iría a acostar. Le dije que antes, teníamos que hablar.Al parecer ella no quería hablar del tema y quería hacer de cuenta que nada había sucedido. Me costó un poco llegar al tema, igual aún después de lo vivido, tenía algo de vergüenza, pero conseguí que habláramos. -No quiero hablar del tema, fue una locura, nunca debimos hacerlo, me arrepiento, no se como voy a mirar a mi hija, la abracé y vi sus hermosas tetas. Con todas sus fuerzas ella trataba de soltarse, pero una de mis manos, logró acariciar sus pechos y con mi mano libre, le corrí el calzón y empecé a jugar con su concha. Sus réplicas no eran en voz muy alta, como para no despertar a su nieta. Estábamos en el pasillo, afuera del cuarto de mi hija, La tomé de la cintura, la levanté del piso y entré con ella al cuarto, cerrando la puerta. En el forcejeo, cayó de boca a la cama y con mi cuerpo sobre ella. Le tomé ambas manos por sobre su cabeza, y las afirmé con solo una mano. Con la que me quedaba libre, le subí la falda y de un tirón, arranqué sus grandes calzones.En un segundo me bajé los pantalones hasta las rodillas y sin piedad, le metí la verga hasta el fondo. Ella lanzó un grito de dolor y mordió el cubrecama. En esa posición, comencé a violar a mi suegra una y otra vez, disfrutando sentir esas nalgas apoyadas contra mi pelvis, mientras le besaba su cuello. Sus suplicas de que la soltara, poco a poco se fueron desvaneciendo y se transformaron en gemidos de placer. -¡Qué haces! ¡Qué estás haciendo!, ¡suéltame! ¡Me estás violando! -¿Qué hago? ¡Te la estoy metiendo hasta el fondo! te estoy culeando como a ti te gusta zorra caliente -¡No! ¡No quiero! ¿Como me tratas así? -¡Si quieres! reconoce que te gusta -¡No quiero! ¡Me estás violando! ¡Suéltame!-Reconoce que te gusta sentir la verga de tu yerno ¡entrando por tu vieja zorra! -Nooo, no quiero, ahhhhhhhh, suéltame, me haces daño, -No mientas, te siento caliente. Te gusta culear, reconócelo. Te gusta sentir como calientas a este hombre más joven que tú. -Por favor suéltame...-Reconoce que te gusta sentirte ¡deseada!, que te gusta que te agarre estas nalgas, que te las aprete, que te las manosee.-Oh por favor, ya no sigas. Suéltame.-Dime que no te gusta que te chupe las tetas. Dime que no te gusta que te la meta, como te la estoy metiendo ahora -Por favor. No quiero, suéltame, no sigas...-Estás caliente como el día que me la chupaste, ¿ah? ¿de eso no te acuerdas?... como te metiste a mi cama desnuda y me la comenzaste a chupar.-Si, si me acuerdo.-¿Y te acuerdas como te la chupé yo a ti? ¿Cómo me metí esa vieja zorra en la boca y te la chupé hasta que acabaras? -Ohhhhh, siiii...-Te gustó ¿no? -Síiiiiiiiii me gusto mucho...-Vieja caliente. ¿Quieres que te la chupe de nuevo verdad? -Ohh, si soy una vieja caliente. Síii quiero que me la chupes de nuevo...Me arrodillé a los pies de la cama, le abrí bruscamente sus piernas y se la comencé a chupar desesperadamente, haciendo que ella gimiera como una perra en celo. -¿Te gusta? -Siiii cómemela, chúpame la zorra como sabes hacerlo...-Mmmmmmmm estás caliente...-¡Me tienes hirviendo! -Quiero verte desnuda. ¡sácate la ropa!Mi suegra se levanta y se desnuda en un segundo, al igual que yo, se sienta en la cama con sus piernas abiertas y con sus manos se abre la concha y me la ofrece. Me arrodillo entre sus piernas y le meto la lengua por ese húmedo tajo. Ella toma mi cabeza y la restriega contra su concha. La acuesto de espaldas, por primera vez veía, con la luz prendida, el cuerpo completamente desnudo de mi suegra, sus grandes tetas caían hacia los lados, su pelo rubio, sus ojos mostrando su excitación... su vientre un poco abultado y una abundante cantidad de pelos en la zona vaginal. Su concha de grandes labios, con su fondo rosado. Me arrodillo al lado de su cara y le pongo la verga en la boca, la cual no desprecia y la chupa con pasión. Con mis manos jugaba con sus grandes tetas, tomando sus pezones y tirándolos. -Te voy la voy a meter toda la semana, te daré verga hasta que quedes llena de sexo...-Siiiiiiiiii. Me tendrás todos los días, estas tetas que te vuelven loco son tuyas, ese culo que tienes en tus manos es tuyo, todo lo que quieras, todo, pero por favor no me la saques y dame más, más, más...-Quiero acabar en tus tetas, déjame meterla entre ellas y dejarte las tetas llenas de leche.-Te dejo pero no pares, sigue que ya me vengo, Aaaaaaaaaahhhhhh, sigue, ¡dame verga! ¡Dame verga!... métemela toda, ahhhhhhh, ayyyyyyyy, déjamela metida hasta el fondo, no me la saques, asiiiiií, ahhhhhhh...La tomé de la cintura y se la metí hasta el fondo, sin sacársela. Sentí como ella me la apretaba con su concha de una forma increíble, obligándome a esforzarme al máximo por no acabar. Con un gran grito, mi suegra comenzó a acabar, quedando con la cara apoyada en la cama y sus nalgas levantadas, sintiendo como su yerno se la enterraba hasta el fondo Cuando mi verga sintió que la soltaba, comenzó un rápido mete y saca, haciéndole prolongar su orgasmoElla se acostó de espaldas y me monté entre sus tetas, comenzándome a pajear con esas carnes. No duré mucho y di muestras que ya me corría. Ella sabía que mi leche no quedaría solo en sus tetas, y para evitar que le cayera a la boca, giró la cara. Unos potentes chorros de semen salieron disparados, mojando sus tetas, mejilla y pelo, acompañados de mi último gran gemido. Comencé a esparcir mi semen, con mi verga entre sus tetas, mientras veía como mis mocos blancos colgaban de la oreja y pelo de mi suegra. Los dos días que nos quedaban, lo hicimos todas las noches de la misma forma, con la luz prendida, en muchas poses, en especial el 69 que a mi suegra era la que más le gustaba. El sábado, que era nuestro último día, ella no se fue a su casa, y como yo no trabajaba, fue una locura. La pillé en el lavadero, colgando una ropa, le levanté las faldas, se la chupé un rato y luego ella a mi. Mientras mi hija jugaba en el jardín, yo agarraba a mi suegra, nos metíamos al baño, me sentaba y ella se levantaba la falda y se enterraba en mi verga. Cuando mi hija durmió siesta, nos metimos al baño, nos desnudamos, nos duchamos juntos, luego nos fuimos al otro cuarto y nos dimos como animales. Ya en la noche, nos pegamos los dos últimos sexos de estas maravillosas dos semanas de vacaciones.