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Mi madre es un volcán
Mi madre es un volcán
Escrito por
marqueze
el 8/2/2008, a las 03:19
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Categorías:
Amor Filial
,
Heterosexuales
Lo que contaré es un hecho totalmente real, creo que pasa en todas las familias o en la mayoría, solo que no se cuenta por la moral y perjuicios, tampoco yo quisiera que se enteraran los que me conocen, menos mis familiares.

Aparte de esta experiencia también las tuve con mi tía y mi prima; también mi hermano me contó que se había cogido a mi prima lo que contaré posteriormente.

Todo empezó cuando tenía 18 años hace pocos años, Yo Enrique no me había fijado en mi madre Laura; que en esa época tendría 39 años, la cosa es que habían ido a una fiesta con mi padre y se habían embriagado toda la noche, Yo estudiaba por las tardes, todos mis hermanos que son 4, en la mañana; mi padre se fue al trabajo como pudo, así que me quedé solo mi madre y yo, ella dormía por su estado de licor

Estaba tirada en su cama cuando entré y noté que se le había subido la pollera hasta las rodillas me excité y intenté despertarla pero seguía durmiendo, entonces con algo de miedo le subí más y seguía durmiendo, le subí todo hasta la cintura y vi su calzón amarillo, estaba excitadísimo viendo su tremendo culo.

Mi madre tenía unas buenas piernas y un culo grande, sus medidas serán aproximadamente 92-62-96, así que empecé a masturbarme viéndola allí sin atreverme a tocarla quise ver más y le corrí el calzón a un lado y por primera vez vi su concha tan peluda y rica, de verdad fue un espectáculo fenomenal tenía una concha velluda y me masturbé a más no poder y me corrí muchas veces.

Creo que desde esa vez es en que intentaba verla siempre en cuando estuviera ebria, pero no volvió a pasar más si no hasta después de 2 años, claro desde aquel momento veía a mi madre como una hembra.

Sucedió que al año mi padre murió, un año y algunos meses después de su muerte sucedió lo que tanto quería, cogerme a mi madre.

Había una fiesta organizada por el hermano menor de mi madre o sea mi tío a la cual fuimos ella y yo en representación de mi padre, todos tomamos mucho, mi madre también tomó mucho, bailamos, luego nos fuimos a casa a descansar totalmente ebrios.

Ella se fue a su cuarto y yo me fui al mío que quedaba en el segundo piso y en la primera planta, la cosa es que no podía dormir, veía a mi madre tan bella y deseable y pensé que nada se estaba interponiendo entre ella y yo y que ella era viuda libre y debía estar en deseos de un hombre.

Me revolcaba en mi cama fantaseando cogerla, me masturbé dos veces recordando aquella vez en que vi sus partes intimas; hasta que no pude más y decidí bajar a su cuarto, estaba durmiendo totalmente, me acerqué y tropecé con uno de sus zapatos que había tirado en el piso cerca de su cama, así que despertó y me miró sin decirme nada.

Estaba totalmente excitado teniéndola ahí, así que me tiré encima de ella, le saqué los senos, medianos pero bien redondos y ella me dice: ¿mi hijito quiere su tetita?

¡Yo le dije si!

Y empecé a mamarle y ella empezó a gemir, creo que se estaba excitando, empecé a acariciarla más y más, ella cerró los ojos sin decir nada, trataba de hacerse la dormida pero sabía que me sentía, así que le levanté su pollera hasta la cintura y empecé a acariciar su concha por encima de su calzón, estaba caliente, se lo bajé hasta las rodillas y la acaricié, tenía realmente mucho vello y eso me excitaba más, luego puse mi cabeza entre sus piernas y empecé a mamarle la concha, tenía un sabor algo agrio pero excitante.

La mamé y mamé y ella gemía, esta vez notoriamente, y decía umm! Ah! A ratos pronunciaba el nombre de mi padre, ya no podía más, quería metérsela toda, tenía mi pene a más no poder de caliente, y una corriente de éxtasis circulaba por mi cuerpo como si alguien pudiera matarme pero sintiendo placer, me coloqué encima de ella, le levanté las piernas y se la metí hasta el fondo, ella gimió y empecé a moverme primero lentamente luego más rápido.

Aquello si era un volcán devorándose mi pene, la cogí y ella gemía más y más hasta que sentía que me venía y me corrí totalmente llenándola de leche y mojando también sus vellos ella me apretó fuerte con sus piernas, y estuvimos así algunos minutos luego yo reaccioné.

Me puse mi ropa y subí corriendo a mi cuarto muy feliz y a la vez confundido, quizás remordimiento, no se, pero a mi madre la dejé con las piernas abiertas, el calzón en la rodilla y llena de semen, no se como se habrá arreglado.

A la mañana siguiente no tenía cara para verla directamente ni ella me miraba mucho, sentí remordimientos por lo cual traté de alejarme de mi madre partiendo de viaje a una ciudad lejana de donde vivíamos, pasaron los años y leyendo relatos filiales, viendo fotos, etc.; esto me hacía recordarla y desearla cada día más por lo que decidí volver a casa de mi madre y seducirla.

Regresé, estaba más bonita que nunca y más deseable, yo esperaba pacientemente que ocurriera algún compromiso social o fiesta donde nos invitaran, mi madre ya salía con otro tipo cuando volví, sin embargo él no acostumbraba ir a estas reuniones o fiestas con mi madre pues aún no se había separado legalmente y su divorcio estaba en trámite cosa que no aprobaban mi abuela y mis tíos.

Después de tanto esperar nos invitaron a un matrimonio de un amigo a la cual decidimos ir y como sé que a mi madre le gusta tomar copas de más la invité una y otra vez hasta que acabó la fiesta y nos fuimos a casa.

Ella estaba linda y excitante con un vestido negro que se ceñía a su cuerpo precioso, le pedí bebiéramos un par de cervezas más a lo que ella accedió brindamos por mi regreso, y nos pusimos a hablar de la familia, la verdad no sabía como entrarle al asunto nuestro, estaba sudando, al mismo tiempo estaba a mil y escondía bajo mi pantalón mi miembro erecto que ansiaba solo penetrarla y sentirla nuevamente en mis manos, ella estaba tranquila, me armé de valor y le dije como le va con su nuevo enamorado a lo que ella me dijo más o menos que viene de vez en cuando, y que ahora que se enteró que yo llegué, se fue por miedo a mí, ojalá formalicen le dije, mientras le tomé la mano diciéndole que la quería mucho y que en el tiempo que pasó la extrañé demasiado, besé sus manos acariciándola y ella apoyó mi cabeza en su pecho acariciándome el pelo bajé la cabeza más y pude ver que ella tenía sus piernas abiertas así que pude apreciar sus pantimedias negras y su calzón negro que no se si por casualidad o sus movimientos se había movido hacia un costado dejando ver la mitad de su concha lo cual me excitó aún más.

Terminamos de tomar las cervezas y ella se acostó en el sofá sin decir nada, diciendo que me fuera a descansar, a lo cual yo le dije que si pudiese acompañarla un momento, me respondió con un claro, y me eché a su costado dándole la espalda a mi madre mientras ella me abrazaba desde atrás tomándome del pecho, tomé con mis manos las suyas he hice que las moviera en círculos por mi pecho.

Ella no decía nada así que decidí de una vez por todas hacer algo atrevido, me saqué el pene de mi pantalón y lentamente llevé su mano a mi miembro, al contacto ella se sorprendió y me soltó, sin embrago no paraba de mirar mi miembro excitado, sin palabras me acerqué nuevamente a ella y le dije que la deseaba como nunca y volví a tomar su mano para ponerla otra vez sobre mi miembro cosa a lo que ella accedió y empezó a acariciármelo, me dio rienda suelta a todo y la besé primero suavemente luego con mucha pasión, sentí que un fuego me envolvía y temblaba al tener a mi madre en mis brazos otra vez; tomó mi pene y se lo metió en la boca mientras yo le acariciaba los pechos encima del vestido, luego la llevé al sofá, no le quité nada de su ropa, le levanté el vestido hasta la cintura, saqué sus pechos, me apreté contra ella y empecé a mamárselos incansablemente.

Ella gemía como loca esta vez, no aguantando más y con ganas de su cuerpo, levanté un poco más su vestido he hice a un lado su calzón negro, yo me quité el pantalón y bóxer y volví a echarme encima de ella rozando con mi pene su deliciosa cueva velluda, ella no aguantó más y lo tomó metiéndosela suavemente, la acomodé mejor poniéndola al borde del sofá es decir media cintura al aire y su espalda descansaba en el sofá mientras yo levantaba sus piernas poniéndolas en mi espalda para que ella no se cayera, la penetré con fuerza a la vez tomé sus pechos, sudamos, gemimos como locos y empezamos a decirnos cosas vulgares como, ¿te gusta como cogemos? ella decía sí!!

Que rico, que rico haces el amor, muy deliciosamente como ninguno, le dije, ¿te gusta como te clava tu hijo? ella decía, ¡me encanta!, es riquísimo que la hago gozar demasiado, nos movimos más y me corrí casi al mismo tiempo que ella, de verdad este fue un delicioso sexo que jamás olvidaré y no se aún si hay mujer alguna que me haga sentir lo que sentí con mi madre.

Después de esto nos acostamos en su cama y lo volvimos a hacer toda la noche en diferentes poses, después les contaré otras historia pues quisiera cogérmela a mi madre en un baño publico no se si sea loco o una fantasía pero trataré de hacerlo.

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