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Un juego sencillo
Un juego sencillo
Escrito por
mujercita
el 2/2/2008, a las 05:36
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Categorías:
Amor Filial
,
Lesbianas
Yo tenía entonces 18, (pero yo no estoy en la historia). Como un día cualquiera fui a casa de mi amiga y vecina a devolver unos apuntes del cole, y cual fue mi sorpresa al abrirse la puerta que me abrió su hermana mayor (22 años tendría), que se tapaba con la puerta (yo entendí que iba desnuda) y con una mano que la sujetaba/acariciaba por la cintura y que no era suya, sino la de mi amiga Natalia, su hermana menor.

- Está durmiendo, ¿ querías algo?. - fue lo que me dijo, aunque yo conocí esa manita que recorría sus curvas, en un juego que ellas tendrían. Y por fin el último detalle que me llamó la atención fue ver al fondo del pasillo unas braguitas en el suelo. Hasta aquí, es todo lo que yo sabia.

A partir de ahí mi mente comenzó a maquinar (por cierto lo olvidaba, soy chica y mi nombre es Irene) fantasías que me dieron muchísimo placer durante varios años. Incluso ahora que tengo 25 todavía es uno de mis recursos más utilizados para masturbarme. El caso es que a mi me unía una ligera pero duradera amistad con esta familia (éramos vecinos) y en especial con la hija menor, que es de mi edad 18 años. Nos reencontramos una noche de casualidad, de "fiesta" y bebimos muchísimo y nos lo pasamos muy bien, y muy borrachas me contó lo que ahora les voy a explicar, que me dejó atónita. Digamos que me bajó el ciego de golpe.

Le recordé aquel día que fui a devolverle los apuntes, y tras rebobinar mucho en el tiempo consiguió recordar de qué día estaba hablando. Me confesó que efectivamente era ella la que estaba detrás de su hermana, y a la vez detrás de la puerta. Recordó que aquellas bragas eran de su hermana, y que efectivamente estaban jugando, que yo las interrumpí y que ella intentó "fastidiar" a su hermana mayor quitándole las bragas, metiéndole mano, mientras a Raquel (su hermana mayor) pasaba "vergüenza" al no poder disimularlo, y que se pensaban que no me había dado cuenta. 7 años después, le dije que si y le pregunté a que estaban jugando. Después de ponerse seria, me lo explicó.

Era un juego sencillo, en el que las dos estiradas en la cama en ropa interior o pijama, se masturbaban la una a la otra (manualmente) y la que se corriera primero, entonces perdía y tenía que comerle el coño a la otra. Por la cara que puse se me debieron transparentar mis pensamientos porque de inmediato se fue a buscar dos cubatas, para seguir con la historia. Me dijo que normalmente perdía ella, claro su hermana era más experta y hacia trampas (la besaba, o acariciaba los rosados pezones de la ya muy bien formada hermana menor) de manera que siempre comenzaba ella a comerle el coño. Lo hacía lentamente, porque también perdía la que se corriera en más tiempo, y de verdad me dijo que no disfrutaba, al principio del afecto o cariño de su hermana mayor, de hecho se llevaban no demasiado bien, cada una mirando por lo suyo etc...

Era la única cosa que tenían en común...los susodichos juegos. A veces no disfrutaba ni de los orgasmos. Su pasión era ganar, a veces apostaban dinero. Pero al poco tiempo de estos juegos la mar de inocentes para mi amiga, y para su hermana mayor, comenzó efectivamente a aparecer cariño y ternura, cuando los besos cada vez se hacían más largo y pausados, acariciándose sus suaves cuerpos, e incluso dejándose perder a propósito, haciéndola correrse a su hermana mayor en 15 o 20 minutos, pudiéndolo hacer en 2 o 5 minutos, para disfrutar más tiempo de su olor, de las caricias de sus pelitos a si como de la extraña sensación de los líquidos vaginales y calientes de su hermana, hasta la hacia correrse varias veces.

Cambiaron la modalidad del juego... ganaría la que hiciera correrse más veces a la otra en 30 minutos. Dijo que eso duró poco, porque era extenuante (su record era hacer que su hermana se corriera 8 veces en 1/2 hora y ella 5 lo más) y también era más escandaloso ya que los últimos orgasmos, realmente era difícil no soltar algún gemido más que sonoro, para los padres, que en principio se encontraban en la cocina o el comedor, que quedaban lejos (aunque yo me pregunto si con el olor a sudor, sexo y placer no le bastaría para descubrirlas). De esta nueva modalidad de juego, surgió ya sin disimulo, algo muy cercano al amor, o pasión sexual...quiero decir, que comenzaron algún día, luego más días, a dormir juntas. Increíblemente esto fue lo que más las unió y lo que recuerda con más afecto, siempre después de una sesión de sexo de incontables orgasmos, pasión y ternura.

Su madre, más tarde le contó que sus primeras sospechas no fueron los gemidos, ni la desaparición de bragas suyas ( cosa que la halagó mucho, y se masturbó en consecuencia, no sin antes su debate de ética y moral con su conciencia de madre, y la animó a confirmar sus sospechas ) , sino el olor!. Cuando entraba a la habitación de la hermana mayor a hacer la cama, la cama estaba absolutamente desbaratada. Tardó aproximadamente un verano, en "pillarlas", cuando iba por la noche, todo estaba OK, o lo parecía, por que no entraba en la habitación, sino que ponía la oreja, y no oía nada más que la respiración de dormida de su hija mayor, y no comprobaba que estuviera la pequeña en su habitación, sencillamente porque no sospechaba de ella ( jamás imagino el final de su "investigación"), y si lo hubiera hecho habría descubierto el pastel, ya que me confesó mi amiga que eran varias las noches que se despertaba abrazada a su hermana, con un besito en la boca y un susurro de " cariño que son las 4 de la madrugada ves a tu cama" ( dijo que realmente era doloroso separarse de su hermana a media noche).

Ellas jugaban por la tarde por lo que no había manera de que la madre las pillara. Entretanto crecía el amor y la pasión, así como los orgasmos y el número de dedos que se introducían, entre las dos hermanas, y dormían juntas tan a menudo que tuvieron unos leves descuidos. De esta manera, la mamá una mañana entró en la habitación para hacer la cama, con ese fuerte olor ya característico, la habitación patas arriba como de costumbre, y ¿un calcetín de Natalia ( la pequeña) ? Lo cierto es que la madre ya había olvidado su investigación, de hecho no sabia muy bien que era lo que investigaba ( ¿que la habitación de su hija mayor olía a sexo más de lo normal y que la cama también estaba más desecha de lo normal ? cuando pasaron dos meses, lo "normal" era eso mismo ) pero el hecho de encontrarse un calcetín, con ribetes en amarillo y fucsia, corazoncitos rosas y osos marrones, de momento descartó que su hija mayor se los cogiera prestados a la menor.

La hija mayor tenía 22 años, y se moría por ir a la moda (que si mal no recuerdo eran aquellos leotardos que llegaban por encima de la rodilla y falda cortita, para enseñar solo una porción de sugerente muslo). Un calcetín de corazoncitos? la madre, evidentemente, necesitaba más pruebas...y pronto llegaron. Otra mañana descubrió unas braguitas de la hermana menor, usadas claro, por lo que no fue la mama quien las puso por descuido...sumado al calcetín, mmm...quizás solo duermen, o se explican sus historietas de los chicos del colegio...y entonces olió las braguitas de su hija menor....y ahí encontró su respuesta. Ese olor, no era el olor de un coñito de 18 años que ha ido al cole, y ha vuelto a casa....olía a algo mas...y ese olor le sonaba. Esa misma noche confirmaría sus dudas cual CSI al casar la estría de una bala, o un genoma de un pelo...

Todo el verano intrigada, haciendo sus comprobaciones (a medias como ya sabemos) de madrugada y a primera hora de la mañana, y sacó poco (mucho en verdad) pero todo se hubiera destapado con una sola visita a la habitación de la mayor a media tarde (!), o al WC (que se encontraba al lado) para escuchar, sin necesidad de pegar la oreja a ningún sitio, los terribles quejidos de la cama, así como los no menos terribles gemidos de su hija pequeña, recibiendo un orgasmo tras otro, besos, palmaditas, más besos y los auténticos gritos a ultima hora de la tarde, eso si, de la hermana mayor, acompañado de "te quiero" "mi reina" "me encanta escucharte" "me encanta que te encante""quiero que te corras a todas horas, amor" "hoy he pensado mucho en ti" y " déjame que te lo coma otra vez.-no, déjame a mi, no que me toca a mi etc..." mamá no dio crédito.

Que tonta había sido, lo tenía fácil, nunca sospechó de su hija menor....la hacia más inocente a sus edad...no reaccionó. Tras un día de preguntarse que había hecho mal y esas tonterías, llegando a la conclusión de que quizás no estaba mal ( fíjense que no le llamó la atención el hecho de que eran les, o no, sino el hecho de que eran hermanitas ) las espió un par de semanas mas, llegando a excitarse ella misma, y le fue sumamente difícil borrarlas de su mente en el momento en el que se corría, escondida en el baño que daba al lado de la habitación de la mayor.

En realidad no quería decirles nada, solo avisarles de que papá no lo supiera (no sabía muy bien porque ese temor, parecía lógico ) pero si las advertía, inevitablemente se "cortarían" un poco, sabiendo que mamá lo sabe y por algún motivo mamá no quería que aquello se acabara. Lo veía, incluso a veces positivo, todo y que a veces, su conciencia de madre le reñía, y lloró mucho al tener que reconocer ante ella misma que sus hijas no eran "normales", sin embargo, las veía muy alegres, sacaban buenas notas, tenían sus amistades iban a conciertos, la mayor tenia un grupo (en la onda The Cure, pero sin el inigualable Robert Smith), es decir que no sufría en absoluto por su "desvío" o posible asociabilidad.

Le gustaba la idea de que durmieran juntas y que se amaran (y se comieran y machacaran sus respectivos coñitos y cuerpos) llegándolas a oír hacer el amor incluso de madrugada y volverse a dormir, pero con el morbo del secretismo, ese sentimiento íntimo de complicidad, de transgredir y/o ocultar....quién era ella para interrumpir, lo que a todas luces, en verdad era una historia de amor, pasión amistad, afecto, respeto y sexo? Natalia me comentó que realmente fue muy astuta su mamá, ya que ellas jamás sospecharon que lo sabía. Mamá por su parte les dejó hacer, ella disfrutaba a veces pero entonces era ella la que tenía que ir con cuidado para que no la descubrieran escondida masturbándose en el baño, o el marido se percatara de sus ausencias.

De madrugada también las visitaba, aunque me dijo Natalia que lo sabe por su mamá, que ellas no se dieron cuenta nunca. A mamá por su parte era lo que más le gustaba ver. Durmiendo las dos hermanitas abrazadas, envueltas de ternura, y cariño que a media tarde se convertía en puros orgasmos y sexo, aunque hacía unas semanas tenia un sentimiento raro, y esta vez, si que su conciencia le reñía, hasta se le aparecía en momentos de excitación para recordarle que aquello no estaba bien: ella quería participar ? como?, en verdad, en su mente ayudada de los sonidos y recuerdos de las visiones de verlas dormidas (y alguna que otra prenda interior "prestada") todo parecía y era muy excitante, pero estar entre ellas, quizás no es lo mismo, que diría un español que vive en Miami vecino de Lenny Kravitz y Richie Martin.

Quizás (quizás no, seguro) que a ellas no "les gustaba su madre", de hecho, a lo mejor ni entendían el concepto de gustar. Quizás no les gustara nunca nadie como entre ellas, ese sentimiento de complicidad jamás lo tendrán con un novio o novia, jamás serian tan placenteras las sesiones de sexo de las noches si estuvieran con otra persona, o con "su madre", Pero mamá, no iba mal encaminada, y recibió un regalo cercano a las fiestas de Navidad. El mejor regalo que recuerda, y que jamás recibirá (dicho por ella misma)

Dicho regalo, no fue intencionado. De hecho fue un tremendo descuido, casi inexplicable, según mi amiga, tanto que hasta lo pone en duda. El tema es que con su hermana alguna vez habían hablado de mamá, incluso fantaseado, pero siempre en broma. A veces mi amiga había fantaseado como "para probar" en la intimidad. Su mamá era la típica que se conservaba bien, rubia, conservando la bonita cara que fue a los 20, y tan solo alguna señal del paso de los años y la inevitable fuerza de la gravedad que incluso la hacían más interesante. A la pequeña le gustaba verla con bata, o en su pijama rosa desgastado, más que cuando se arreglaba para salir, o irla a buscar al cole.

Un día la mayor cogió gripe, y estuvieron unos días "separadas", de modo que la pequeña comprendió que casi estaba enamorada de su hermana (o que estar enamorada se debía parecer a eso ) pero a la vez, experimento algo que todavía no sabe porque se aventuró a hacer, y fue robar unas bragas usadas de mamá. Las olió, ella supone que le recordarían a su hermana, pero ésta ya se las había prestado. El caso es que una noche se masturbó a pierna suelta, sintió un placer extraño pero conmovedor al pensar en su mama con las bragas en su cara. Se durmió profundamente. A la mañana siguiente se fue al colegio casi como cada día.

Entró su madre a la habitación para arreglar la cama, y allí estaban las bragas que al tender la lavadora 2 minutos antes había echado en falta, porque concretamente esas bragas precisaban un repunte. Al comprobar que estaban usadas rápidamente comprendió....que halagada se sintió! Más incluso que cuando el calzonazos de su marido estaba enamorado de ella, se hartaba de repetírselo y la desvirgó con toda la ternura que se merecía. Evidentemente se masturbó de inmediato en la cama de su nena, oliéndola, sus sabanas, sus colonia infantil, sus inocentes y todavía agradables olor a cuerpo. Se masturbó varias veces, cabalgó su almohada, y hasta se le escapó un poco de pis, pasados 40 minutos y dos cigarros de relax, de soñar con los ojos abiertos, emocionada...y al comprobar que tenia una lágrima en sus ojos...se volvió a masturbar....

Mamá llevó este regalo de la vida en secreto, durante mucho tiempo. La hermana se recuperó y volvieron a hacer el amor por las tardes (realmente mamá no se explicaba como sacaban buenas notas si prácticamente no estudiaban) el amor de las dos hermanas, habían llegado a pasearlo incluso, quiero decir, que salían juntas, solas las dos, al cine, al polideportivo a ver a alguna amiga que jugaba a básquet, o de compras. Aunque la mayor ya comenzaba a salir de fiesta, y la pequeña no podía, claro está. Entretanto la vida de la madre giraba entorno a las fases horarias de 18 h. a 20.00 h., a la madrugada, y a la mañana de 9 h. a 13 h. Es decir, todo lo que se refiere a lavadoras, papeleos de bancos, las comidas y cenas, planchar etc...

Tenía que respetar estos horarios...aunque muchas veces no le apetecía ( sus hijas le ganaban en apetencia sexual ) era el 90% de su vida sexual, el "espionaje" placentero de sus hijas. Extrañamente, y gracias a Dios, nunca sintió celos de ninguna, sin embargo amaba en secreto claramente a la pequeña. Su conciencia ya no le reñía, estaba muda ante la evidencia...sus hijas se amaban, nadie lo sabia, y parecían más felices y despreocupadas que nunca (de hecho fueron los mejores años). Incluso la mayor tuvo un par de novios, y lo supieron "combinar", para que cada una a su manera estuviera "bien atendida". Unas jugando y la otra amando en silencio.

Mamá nunca se lanzó a "provocar" o seducir a su hija menor. Ciertamente no se le pasaba por la cabeza. Sabía que no le iban "todavía" esos juegos de adultos. No es que para su hija menor todo fuera un juego, no. Ella amaba a su hermana, y le comía el coño siempre que podía, le encantaba oírla, olerla y que fuera feliz. Pero mamá no quería tratar de seducirla, era un línea muy dura de cruzar, y francamente la madre temía que se fuera todo al carajo, cuando solo con el paso del tiempo, la pubertad, la adolescencia, los novios o novias...se iba a ir al carajo de todas maneras. Así que como todos los acontecimientos que ocurrieron en ese maravilloso año, de puta casualidad, era final de curso, la hermana mayor estaba de viaje con el colegio, y el día que entregaban las notas, llegó a casa la pequeña, con sus excelentes notas, y como había estado toda la noche estudiando le pidió permiso a su madre para irse a dormir directamente sin comer.

Era la primera vez en muchos meses o incluso años que estaban solas mamá y la hija pequeña, exceptuando cuando iba a buscarla en coche al cole. Aunque sin reparar en este detalle, la madre fue a "observar" a su amada hija, que además de gustarle, y llevar una relación especialísima con su hermana de la forma más normal puertas a fuera y para su cabecita cubierta por un esplendido pelo liso rubio "pantene", también sacaba notas excelentes y lo mejor de todo, le gustaba sexualmente su mama, o por lo menos su ropa interior usada (alguna puesta a su alcance a propósito, claro está).

La madre no sabía si la hija pequeña tenía una escala de valores, es decir, quien le gustaba más, o de que manera amaba a una o a la otra ( no es de extrañar que de quien estaba enamorada era de su hermana mayor, aunque mamá también le excitara) el caso es que fue a ver como dormía su angelito, que yacía en su cama de 90 cm. con la misma ropa que había ido al colegio, esto es un Levi"s 501 desgastado, y una chaqueta con cremallera muy bohemia y moderna. Debajo de las botas Dr.Marteens se escondían esos calcetines con "son gokus" lanzando "kamehame" que la delataban como adolescente, aunque ya quería vestirse como los mayores.

Ante ese panorama la mamá no dudó en abrirse la bata e introducir unos buenos días en secreto, mediante caricias a su (últimamente ajetreado) clítoris, sin ni siquiera pasar por sus grandes pezones marrones de mamá. Después de morder la bata para no gemir, y casi perder el equilibrio después del orgasmo allí mismo (por primera vez en presencia de su hija (dormida) se sintió (ya hacía unos días) en deuda con su hija menor. Le había alegrado la existencia. La familia la había pasado mal, y su nacimiento y crecimiento por todas las fases ya resulta gratificante, y cómico a veces, pero lo del último año era el colmo de la felicidad....y todo gracias a ella...Natalia...como se lo podría agradecer.

Todavía hoy mi amiga no se explica que fue lo que le hizo dar ese paso tan arriesgado y valiente a su madre, pero el caso es que entró en la habitación, se acercó a ella, le abrió la cremallera de la chaqueta, saludó muy cuidadosamente a su ombligo, y (nada podía evitarlo) besó más de 1000 veces los rosados pezoncitos de la hija, sin que esta despertara, le abrió tan lentamente la cremallera del pantalón como se desconecta el cable para desactivar una bomba que haría estallar una ciudad, y metió su todavía húmedo dedo, por entre las braguitas de osos winnie the pooh, masturbando muy suave, como eran ellas tres, muy, muy suave a su hija dormida, a la vez que merendaba cada vez más abiertamente las tetas (por que ya eran unas señoras tetas) de su nena. No encontró la manera de masturbarse ella también sin despertar a la nena, pero tampoco pensó en ello, era la devolución del primer regalo que recibió ella, era un homenaje o premio a la hija...que medio más explicar un cuento (no hace muchos años atrás) para que se durmiera y casi hubiera despertado.

La niña apartó la cara para morder la punta de la almohada que ya tenias marcas de haber sufrido el mismo maltrato, mientras mama, que no dejaba de mover su mano ahora ya abierta abracando todo el coño no quería salir de allí, le susurró al oído, no sin antes darle 400 o incluso 500 besos en el cuello, tan blanco y apetecible como el agua en agosto, le dijo "tranquila amor meu que no hi ha nigú"y Natalia soltó la almohada y dejó escapar unos cuantos gritos acompañados de aire contenido, como agradeciéndolo, pues se iba a ahogar...pasado esto....se besaron cerca de 1 hora, mamá se quitó las bragas y la bata....su hija hábilmente también se desnudó, y durmieron juntas y desnudas hasta el anochecer, dejando cualquier tipo de explicación para más tarde si es que la necesitaba....

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