Para comentarles un poco de mi historia debo decir que mi familia no es muy numerosa, mi marido trabaja para un holding donde ocupa un cargo importante, me casé siendo muy joven, mis hijos, hoy uno de ellos terminando la secundaria y mi hija en la universidad, aunque que mi vida transcurre entre algunos negocios pequeños y la vida social, a veces falta un poco de emoción.Era periodo de las vacaciones de invierno y por lo tanto mi hijo menor se había ido con unos amigos a la montaña, mi marido había viajado a una convención, mientras que por razones laborales me tuve que quedar en casa, por las noches hablaba con mis hijos o mi marido, o bien recibía a mis amigas en casa.Cierto día tenia una llamada perdida en mi celular, era Tomás el novio de mi hija, lo llamé pues teníamos una comunicación muy fluida entre nosotros, cuando logré comunicarme era para decirme que quería venir por unos días, pues se venía con un equipo de voley de la universidad y quería alojarse en la casa, le dije que si pues que no había ningún problema, Tomasito, mi niño, como le decía yo, que por esos días estaba por terminar sus estudios de kinesiólogo, y hacia bastante tiempo que no lo veía.Cuando lo vi entrar por la puerta, lo primero que le dije fue: ¡como has crecido, niño! Y su respuesta que me hizo sonrojar fue: y usted no ha cambiado, cada día esta más estupenda, tenía veinticuatro años, muy buena estatura y un cuerpo bien formado, Eligió bien mi hija pensé, le indiqué cual era su habitación mientras le iría a preparar algo de comer, durante la comida conversamos de todo pues hacía bastante tiempo que no lo veía.Así transcurrió esos primeros días entre la competencia y yo preocupada de algunos negocios, el fin de semana le dije que le iba a preparar una cena, pero me llamó pidiéndome disculpas por no acompañarme, sus disculpas fueron aceptadas, la mesa quedó servida, fui a mi habitación busqué un libro y me vestí para ir a la cama, hacia calor así que me coloqué una camisola negra y bata transparente del mismo color, fui al baño me cepillé el pelo arreglé mi maquillaje, como para prepararme para ir a dormir.Me quedé dormida, me desperté algo sobresaltada, era ya bien pasada la medianoche, me levanto y bajo las escaleras en busca de una copa, me la sirvo y me siento en un sofá del salón, después de un buen rato y todo en silencio, siento que la puerta se abre, aparece Tomás, iba vestido con buzo todavía, su pelo revuelto como recién salido de la ducha, Usted todavía despierta? exclamó, no me diga que me está esperando, a lo que respondí que no, que habitualmente era así....él me dijo, que don Pablo la deja siempre sola,.... no siempre pero a veces por mucho tiempo, descuidado mi cuerpo, pero que le podía interesar a Tomás siendo tan joven, pero acepté, con tacos mi cabeza quedaba bajo su mentón, rodeó mi cintura con sus manos sentí un escalofrió recorrer mi cuerpo, algo me estaba pasando no sabía que era, algo iba muy rápido y no me daba cuenta o no quería talvez, apoyé mi cara contra su pecho, que era firme y al sentir su cuerpo tocarlo con mis manos una extraña sensación, su voz me sacó de mi,... no te oí bien que me decías,... le decía que usted baila muy bien,... bueno es cosa de dejarse llevar.Toma mi mentón con una de sus manos y me besa, ¡Tomás! Exclamé...¿ que haces? y puse ambas manos contra su pecho y lo alejé, me senté en el sofá, y no dándome cuenta por unos instantes que mis piernas había quedado descubiertas, pues la camisola era muy corta, en un acto reflejo cubrí mis piernas con la bata pero como dejaba traslucir todo, se acerca a mi lado, me pide disculpa por su comportamiento,... pero Antonia, todo este tiempo no he dejado de pensar en ti, eres hermosa,... me dice casi como un susurro, y nuevamente me da un beso a lo que correspondo muy tímidamente, me dejé llevar en ese instante, me tendí hacia atrás dejando caer mi cabeza en el apoya brazos del sofá, mientras él me iba cubriendo con su cuerpo, su lengua jugueteaba con la mía, mientras que tímidamente comencé acariciar sus cabellos, y él haciendo a un lado la suave tela de la bata comenzaba a recorrer mis muslos, casi sin darme cuenta Tomás acariciaba los vellos de mi vulva para pasar sus dedos por la abertura de mi vagina que ya comenzaba a humedecerse.Sus manos no se quedaban quietas y acariciaban mis pechos por sobre la bata, mi cuerpo estaba reaccionando a sus caricias, tomó una de mis manos y suavemente la llevó hasta su cosa, que aún estando flácida, podía sentirla muy caliente, empuñada entre mis manos comencé a masajearle mientras sentía que se iba engrosando en mi mano, mientras continuábamos con nuestros besos, ¡que atroz!, ¡que espanto!..., súbitamente reaccioné dándome cuenta que lo que estaba pasando no podía ser cierto era una locura, lo contuve, antepuse mis manos frente a su pecho como una débil barrera, se hizo aún lado, su cuerpo vigoroso estaba más tenso ahora, la excitación podía sentirse en él, me puse de pie cerrando mi bata abruptamente, quedando con los brazos cruzados sin saber que decir, mi boca quería articular algo pero me sentía avergonzada y parecía que mi cara ardía, me doy vuelta para dirigirme hasta la puerta que va hacia las habitaciones y salir corriendo de ahí, entonces siento su voz a mis espaldas me llama por mi nombre, giro la cabeza, estaba tan nerviosa que no me había dado cuenta que Tomás, estaba sentado con las piernas entreabiertas y su polla ahí..., me traiciono con la mirada, pues se posa sobre la polla de Tomasito, que está por reventar, me doy cuenta que la naturaleza lo ha dotado muy bien ya no es mi niño, es un hombre, el novio de mi hija, él la sostiene con su mano, se la está masajeando, de arriba hacia abajo, dejando entrever un capullo impresionante debajo de su pálida piel. Nuestras miradas se cruzan, estira una mano hacia a mi como una invitación, Antonia ven aquí, me niego haciéndole un gesto con la cabeza, confirmándole con un no que no alcanza a salir de mis labios,... ven me insiste sin levantar la voz, no tiene porque saberlo alguien,... mientras se sigue sobando su cosa, acerca un poco más su mano, estoy temblando, estiro mi mano pero me quedo ahí, la toma y me atrae hacia él, no opongo resistencia, la atracción que si hago un fellatio muy suave, con su sexo en mi boca dirijo mi mirada por momentos hacia él y puedo ver en sus ojos, que lo disfruta, acaricio mi vulva haciendo presión con mis dedos en mi clítoris, estoy mojada, tengo mis vellos empapados, tiene una erección formidable lo tomo con ambas manos masturbándolo sin sacarlo de mi boca, sus testículos cuelgan, se los acaricio y a la vez se los sostengo, su piel es suave, recorrí su miembro en toda su extensión, estoy muy excitada, se inclina, mi boca entreabierta recibe un prolongado beso. Nos levantamos, fuimos al dormitorio donde estaríamos más cómodos, allí se desnudó, quedando ante mis ojos un cuerpo joven muy vigoroso, me quité la bata, quedándome en camisola, me tendí sobre la cama, él se acomodo a mi lado, acarició mis cabellos y muy tiernamente comenzó a besarme, nos besamos, suavemente fue quitando el nudo del bretel de mi camisola, para ir bajándola y dejar descubiertos mis pechos, que mordisqueó y acarició muy suavemente, provocando en mi una reacción electrizante, mi cuerpo respondía plenamente a sus caricias, es todo un hombre, siempre con sus manos sobando mi cuerpo posó una de ellas en mi vulva, acariciando mis labios que estaban empapados, haciendo presión sobre mi clítoris, a su vez entre mis manos tenia su sexo y suavemente se lo masturbaba, ambos nos estábamos prodigando placer con nuestras manos, mientras que sus labios refrescaban los míos con sus besos.Así me fui entregando hasta que hizo un ademán como que me iba a penetrar, entreabrí mis piernas, pero él subió hasta mis pechos dejando colgado su sexo sobre mi cara, lo tomé y me lo coloqué en mi boca, para succionárselo, estaba entregada, su cuerpo maravilloso, su abdomen fuerte, podía acariciar sus nalgas fuertes, eso me provocaba, ahora su pene estaba mojadísimo, volvió acomodarse entre mis piernas, para entrar en mi cuerpo, mi vagina recibió esa cosa poderosa, dándome estocadas suaves, para facilitar que me penetrara toda, recogí mis piernas que yo misma ayudaba a sostenerlas, y trataba de abrirlas aún más, porque quería sentirla toda, nuestras miradas estaban frente a frente mientras él me poseía, y su cara parecía trastornada, me deseaba y había provocado que yo sintiera deseo por él, que me hiciera suya, acariciaba su cuerpo, sus brazos, su espalda, sintiendo la contracción de sus nalgas cuando me penetraba, trataba de aferrarlo a mi cuerpo poniendo mis talones sobre sus riñones.Hacía calor y él estaba empapado, el sudor de su cuerpo se pegaba al mío su aroma era diferente, era exquisito, sobretodo ahí donde nuestros cuerpos eran uno solo, ese sonido burbujeante de nuestros líquidos empapando nuestros sexos, sus resoplidos eran fuertes cada vez que entraba en mi cuerpo, por mi escurridiza vagina entraba con el ímpetu de un macho joven, me penetraba toda, sentía su glande golpear hasta el fondo, provocándome un pequeño dolorcillo, pero comparado con el placer que me prodigaba, no era nada, no soy tal vez muy expresiva, esas que son de gritar y todo eso pero de mi garganta se escapaban entrecortados quejidos, entrecerraba los ojos y dejaba que me lo hiciera, mi respiración estaba muy agitada mi corazón latía muy fuerte parecía que se iba a salir. Sus movimientos comenzaron hacerse cada vez más rápidos, noté que se venía, salió de mi vagina para colocarse nuevamente frente a mi cara tomé su sexo entre mis manos que ahora estaba escurridiza, caliente y muy dura, lo masturbé con ambas manos y frente a mis ojos, por el pequeño orificio de su glande dejó escapar sendos chorros de semen, que embadurnaron todo mi cuerpo, en sus ojos vi su satisfacción, nos besamos y quedamos tendidos...Después de esa noche con Tomás, nos hicimos cómplices, manteníamos contactos telefónicos y nos comentábamos cosas, hasta en una oportunidad me comentó que la primera vez que Paulina mi hija lo había llevado a la casa a presentárnoslo, se había fijado en mi hasta me contó con lujos de detalles de cómo recordaba esa ocasión, y que según él de lo bien que me encontraba físicamente, haciéndole un favor a mi autoestima.Nuestra próxima oportunidad de estar juntos, se dio cuando tuvimos que viajar a la ciudad donde se encontraba estudiando nuestra hija, por motivos de trabajo y de paso debo decir que es la ciudad natal de Tomás, su familia nos facilitó su casa de campo para alojarnos, Tomás se encargó de nuestro traslado, cuando nuestras miradas se volvieron a cruzar sentí recorrer por mi cuerpo un escalofrío y rápidamente pasaron por mi cabeza imágenes de nuestro primer encuentro carnal.Al tercer día me quedé sola pues mi esposo se había ido a una reunión, afuera hacia un día precioso, llamé a mi hija para quedar de acuerdo a que hora me iba a pasar a buscar, para ir a caminar por la ciudad, pero del otro lado del teléfono mi hija muy afligida, me dice, que no me podía acompañar pues de ultima hora había quedado en juntarse con unos compañeros de facultad y en ese momento iba con Tomás que la iba a pasar a dejar a la universidad, y que todo iba a quedar para más tarde.Bueno hasta ahí había llegado mi panorama, y hasta me había vestido para salir pero bueno, busqué un libro y me fui a mi habitación, no se cuanto tiempo había pasado pero el silencio y la lectura me habían absorbido, y no había sentido que alguien se acercaba por el pasillo hasta que la puerta de mi habitación comenzó abrirse lentamente, provocándome un pequeño sobresalto, me incorporo y al terminar de abrirse la puerta, aparece el rostro sonriente de Tomás, - hola Antonia - y tú que haces aquí, le pregunto, terminando de incorporarme de la cama, cierra despacio apoyando su cuerpo contra la puerta, me queda mirando y me dice - te vine hacer compañía - le agradezco su gentileza, se acerca a mi lado pero sutilmente me alejo hacia la amplia ventana de la habitación que da hacia el jardín, mientras que Tomás se deja caer en la cama, como esa tarde pensaba salir, y el día estaba maravilloso, me había puesto un vestido que me quedaba bastante más arriba de las rodillas, debo decir con un poco de modestia que mi fuerte son mis piernas, un suéter ligero para cubrir mis brazos y unos zapatos ad-hoc con el vestido.Tendido sobre la cama, Tomás me dice a modo de comentario que estaba estupenda, posando su mirada en mis piernas, me sonreí, su mirada denotaba que me deseaba, me sentía tensa estaba de pie junto la ventana sosteniendo el libro entre mis brazos cruzados, me giro hacia el y le digo, - Tomás mi niño, ambos somos adultos y lo que pasó no debiera volver a ocurrir, Tomás se levanta se acerca y mirándome a los ojos, me dice - no digas eso, tú también lo deseas - … te deseo Antonia, desde esa noche he pensado en ti más que antes, y si busqué el momento para estar contigo, es por que necesito estar contigo, sentir nuevamente tu cuerpo.Sin más preámbulos acercó sus labios a los míos para darme un profundo y prolongado beso, mis piernas temblaban, rodeó mi cintura con sus brazos y me atrajo a su cuerpo, mis brazos rodearon su cuello y mis manos comenzaron a masajear su nuca, sus manos recorrían mi espalda, mientras nos prodigábamos apasionados besos, un calorcillo en el vientre comenzó a invadirme, las caricias de Tomás comenzaron a extenderse por mi cuerpo, por sobre la tela del vestido acariciaba mis nalgas, para meter sus manos por debajo y apretarlas, mi respiración se había agitado, dejando mi boca entreabierta para que Tomás introdujera su lengua. Sus manos dieron con mi vagina que ya estaba mojada y haciendo a un lado la tanguita comenzó a recorrerla con los dedos, hasta mojar los vellos de mi vulva, estaba muy excitada y trataba de atrapar sus manos en mi entrepierna, mis quejidos los ahogaba contra su pecho.Esta vez mis deseos eran intensos no tenía dudas de lo que necesitaba, me aflojé el vestido, lo dejé caer a mis pies, Tomás comenzó a desnudarse con prisa, el bulto que hasta unos instantes parecía que iba a reventarle los vaqueros, ahora se cimbraba libremente, podía sentir como mis jugos me tenían empapada, si hasta la tela mi calzón estaba mojada, me senté a los pies de la cama, Tomás se acercó, su sexo tenia una erección formidable, la piel estaba totalmente retraída hacia atrás dejando al descubierto su glande que parecía como si estuviera estrangulado, por lo hinchado, lo tomé entre mis manos y me lo llevé a la boca, para saborearle sus jugos y recorrer ese glande con mi lengua, humedeciéndoselo y mezclándolo con su liquido seminal para sobarle la cabecita, comencé a succionarlo, chuparlo, tiene un pene exquisito, el aroma de su ingle me pone a mil, recorro toda su verga hasta los huevos, estoy excitada, lo paso por mi cara, mi saliva y sus jugos hacen una mezcla pegajosa en mi paladar, mis manos recorren su piernas, su vientre, pellizco sus nalgas, lo masturbo y lo chupo hasta casi hacerlo acabar.Ahora estoy preparada, necesito y deseo que me haga suya, terminó por quitarme el calzón, me abre las piernas para acariciar mi clítoris con su lengua a la vez que introduce sus dedos, mi corazón late con fuerza, mi respiración se agita, mi vientre esta caliente lo mismo pasa con mis pechos, Tomás se tiende de espalda y yo a horcajadas sobre él, siento su pene entrar en mi cavidad vaginal, estoy mojada y su miembro comienza a penetrarme, acaricia mis pechos, que dejo posar sobre sus labios, lo beso mientras él me coge, me muerde los pezones, me siento y me refriego quiero sentirlo hasta el fondo, sus manos en mis muslos me recorren hasta mis caderas, mientras sigo meneando mis caderas cadenciosamente, tengo su cosa atrapada entre mis piernas y trato de retenerlo, provocándome un cosquilleo que recorre todo mi cuerpo, mientras que él disfruta de la visión de mi cuerpo subiendo y bajando, retuerce suavemente mis pezones, cierro mis ojos, me dejo llevar, mueve suavemente su pelvis, siento que me llega hasta el fondo, me inclino nos besamos, me toma por las nalgas, las aprieta, las abre, estoy muy lubricada, aferrado a mis nalgas sus movimientos son mas fuertes.Me hace colocar de cuatro patas, me toma por las caderas y comienza a embestirme de atrás siempre suave, su sexo se siente poderoso, recorrer mi vagina me llena toda, acaricia mis nalgas, me toma por los hombros y me echa hacia atrás, su miembro se curva al interior de mi vagina haciendo presión, me coge suave siento su sexo recorrerme toda, se siente muy rico, acaricia mis pechos me da suave mordiscos por mi espalda, nuevamente me inclino hacia delante para que esta vez sea yo quien comienza a moverse, de atrás para adelante deseo que su cosa llegue hasta el fondo, siii, se siente tan rico, aferrado a mis caderas mis nalgas golpean contra su ingle.Sus movimientos comienzan a ser más rápidos y fuertes, me aferro a la cama, me dice cosas, me nombra, me desea y yo también, esta vez no tengo sentimientos de culpa solo disfruto, de su cuerpo, su virilidad, del sexo, sus embestidas llegan hasta el fondo, acaricia mi vientre, me dejo llevar arranca de mi garganta quejidos, él resopla, no tengo reparos en que me vea mi trasero, me clava tan rico desde atrás que casi no me doy cuenta que mis gemidos son como sollozos que retumban en la habitación, sensaciones como no había sentido antes, como ese cosquilleo que recorre por el vientre y esas ganas de retener su cosa en mi vagina hacen que me retuerza, que me entregue.Me toma, me vuelve a tender de espaldas, abro mis piernas y las sostengo levantadas, Tomás comienza a darme en esa posición más de su sexo, es un buen amante, me sostiene las piernas con mis rodillas casi pegadas a mis pechos, sus embestidas son continuas, con las piernas abiertas puedo recibirlo todo, dice que va a acabar - hacelo mi niño, soy tuya - quiero sentirme mujer contigo...Me penetra una vez y otra vez, cuanta energía, muevo mis caderas, su carita me dice que ya esta por venirse, mientras no deja de bombear, cada vez más rápido hasta sentir como se viene, un calorcillo recorre mi vagina, es semen, que ha inundado mi vagina, sin dejar de moverse, como si quisiera que la última gota de semen quedara en mi interior, con su sexo aún en mi interior, nos abrazamos estamos exhaustos, siento su respiración agitada en mis oídos susurrando mi nombre, lo abrazo lo siento mío, estamos sudorosos, nos besamos, nos miramos, sonreímos, hasta quedar entrelazados sobre la cama, haciéndonos cómplices una vez más de este delito carnal.