Soy Loli, una profesora de instituto. Al final del curso pasado mi alumna Andrea, de 18 años, su pelo negro es liso, bastante corto y aunque es un poco bajita (1.60) sus pechos siempre han destacado por su tamaño. Siempre muy aplicada empezó a ir muy mal en sus notas a mediados de curso. Le dije me explicara si tenía algún problema y me contestó con la siguiente carta pues dijo no se atrevía a hablarme cara a cara de lo que le pasaba:Querida profesora, debo contarle una historia sobre mi familia y lo que me ha pasado últimamente, lo hago por escrito porque siento mucha vergüenza. Mi familia está formado por mi hermano Ángel (1.80, delgadito, 21 años) y mis padres.Esto sucedió hace una par de meses. Siempre utilizo Internet para practicar el cibersexo, siendo mis canales favoritos los de lesbianas. Un día estaba en una excitante conversación con alguien llamado "Lili". Ella me describía la orgía de sexo y drogas a que su jefe había sometido a una empleada recién llegada. La conversación era tremendamente excitante, así que introduje mi mano en mis braguitas blancas (junto a una camiseta lo único que llevaba puesto) y empecé a realizar movimientos circulares.La temperatura subía y sólo me concentraba en lo que Lili escribía. No sé muy bien qué sucedió hasta entonces, pero en un momento determinado próximo al orgasmo pude ver una sombra tras la puerta de mi habitación (con la costumbre me había olvidado de cerrar bien la puerta). Me puse muy nerviosa y me encerré en la habitación unos cinco minutos, después de los cuales decidí salir a comprobar quién era. Mi sorpresa fue cuando, al cerrar la puerta de mi habitación me di la vuelta y pude observar una mancha húmeda en la madera.Acerqué la nariz y reconocí el olor del semen, era fuerte y dulce, me encantaba y hacía que recuperase mi excitación (al fin y al cabo aquella sombra me había cortado el rollo).Entonces me imaginé a mi hermano meneándosela tras la puerta mientras me observaba. Aquello hacía que cada vez me sintiese más mojada, más roja, más caliente. Volví a mi habitación. Empecé a pellizcarme los pechos imaginando que era la boca de mi hermano. Después bajé la mano, jugué con mi clítoris, me metí un dedo, luego dos, no era capaz de alcanzar el orgasmo (supongo que demasiada tensión acumulada) pero aquello me estaba encantando. Me metí un dedo por el culo no sin antes mojarlo con mi coño (que estaba mojadísimo)... la excitación era tal que incluso acabé saboreando mis propios fluidos. El orgasmo fue tremendo.Los días siguientes empecé a desear a mi hermano. Era algo continuado, incrementándose. Cada vez que lo veía me ponía roja o simplemente me excitaba. Dejé de hablarle, le robaba su ropa interior. Por algún motivo había perdido el norte y sólo quería follármelo.Era lunes el día que decidí armarme de valor para dar el primer paso. Todo se me puso de cara. Mis padres se habían marchado a una cena de negocios. Estábamos viendo una peli en la tele. Fui a mi habitación, me puse con tan solo unas braguitas y una camisetita de sisas que resaltaba mis pechos.En un momento del filme, el protagonista se tiraba a la típica cachonda de peli americana. Noté mis pezones duros y las miradas perdidas de mi hermano hacia mis tetas. Noté su bragueta dura mientras él hacía como si no pasase nada. Entonces me armé de valor y sin mirarle a los ojos me agaché y bajé sus pantalones para liberar a su polla. Estaba erecta y a mí me parecía inmensa. Él estaba callado. Subí mi mirada, crucé mis ojos con los suyos y mientras le mantenía mi mirada pasé mi lengua sobre su glande semiretraído. Le gustaba.Nunca había hecho una mamada pero quería que se corriese. Me encantaba el sabor, el olor. Empecé a metérmela cada vez más, a mover mi boca y toda mi cabeza, a succionársela. Su respiración se hacía entre cortada y comenzaba a gemir. Se atrevió a tocarme el culo y a magrearme las tetas. De repente suspiró, hubo un gemido intenso y se corrió dentro de mi boca. Me encantó el sabor, me bebí toda la lechita de mi hermanito.Por un momento pensé lo que acababa de hacer. Me sentí culpable y corrí a mi habitación. Pero estaba tan caliente que no me quedó otra que masturbarme.Pasaron los días, y ahora evitaba más que nunca a mi hermano. Todo cambió un día. Estábamos de nuevos solos, yo estudiaba en mi cuarto. Él entró. Se sentó a mi lado...-¿Por qué hiciste lo del otro día?-preguntó -No sé a que te refieres -respondí avergonzada en voz bajita. - La mejor mamada de la historia hermanita... ¿por qué? -¿Y tú por que te corres en mi puerta? - No sé de que hablas hermanita... ¿sabes que eres un poco puta? -aquella frase me excito-. Me gusta, y quiero que lo seas de nuevo. -.. Yo...No me dio tiempo a responder, su mano bajó entre mis piernas y empezó a manosearme. No necesitó mucho magreo para mojarme al completo. Entonces me sacó mi camiseta azul y empezó probar mis pezones por encima de mi sostén. Se estaban poniendo cada vez más duros. Yo misma me saqué el sujetador, sumergiendo mi cabeza entre ellos... como me gustaba. Él bajó, saboreó mi coño, me metió un dedito, y volvió a subir.No recuerdo cuando se puso el condón pero si a toda su polla entrando. Reventé de placer, me corrí en el acto. Pero el seguía y me volví a correr. Empezó a dolerme el coño. Así que decidí sacarlo de mi conchita, quería chupársela de nuevo, ahora se correría en mis tetas. Así lo hizo. Después salió de mi habitación sonriente y satisfecho.Las dos semanas siguientes el sexo pasó de esporádico a diario. Por un tiempo abandoné mis sesiones de cibersexo, pero cuando mi hermano se fue de excursión a París tuve que retomarlas. Estando en una de ellas empecé a sentirme observada, miré a la puerta y vi de nuevo una sombra. Corrí y cual fue mi sorpresa... ¡mi padre con la polla al aire! Él se quedó quieto y ni se inmutó. Allí quietos noté de repente que su leche caliente saltaba contra mi barriga (estaba sólo en sujetador).- Papá, yo también quiero correrme. - ¿Para eso ya está tu hermano no? - ¿Lo sabías? - Sí, pero mejor que no lo sepa tu madre... Ya sabes que ella es una mojigata.- Sigo queriendo correrme. - Andrea...Aquella situación me excitaba. Bajé mi mano a mi estómago y cogí su corrida con los dedos. Aún estaba caliente, me la metí en la boca y la chupé. Aquello debió ser un relámpago para mi padre porque su polla volvió a erguirse... No necesitaba Viagra a sus cuarenta y tantos. Me bajé y se la chupé un poquito. Al cabo de un rato estaba lista para ser penetrada. Empecé a caminar de espaldas, me recosté en la cama mirándolo (seguía inmóvil en la puerta) y abrí las piernas tanto como pude. Él se quedó mirando mi coñito depiladito que ahora podía verse al haberme apartado las bragas. Se acercó, y no le hizo falta recostarse demasiado para empezar a follarme como un loco. Nos corrimos al mismo tiempo.Aquella misma noche, mientras mi madre fregaba él se fue al baño a afeitarse. Entré detrás de él, le bajé les pantalones y le hice una buena mamada. Follarme a mi padre con mi madre en casa me encantaba, lo hacíamos en los rincones. Fue una semana espectacular. Lo mejor cuando sucedió en el trastero.Supuestamente estábamos recogiendo los utensilios de una barbacoa. Me agaché y cuando me di de cuenta él me agarraba por detrás aprisionando mis pechos. No tardó demasiado en follarme cada vez más fuerte. En un determinado momento paró. Bajó y empezó a comerme el culo. Me encantaba. Lo entendí todo cuando me metió el segundo dedo... me dolía un poco pero no podía resistirme. Mi primera enculada con mi padre, en el trastero, mientras agarraba mis pezones con todas sus fuerzas. Por cierto, aún no he encontrado aquel tanga.Cuando mi hermano volvió la cosa se complicó. Ambos sabían que también me acostaba con el otro, no estaban celosos e incluso en alguna ocasión sé que mi padre observó tras la puerta como mi hermano me follaba (yo misma se la dejaba abierta).Todo empeoró una tarde. Mi padre llegó pronto del trabajo y nos encontró a mi y a mi hermano completamente desnudos en el sofá (al menos mi madre estaba en la peluquería y tardaría). Yo estaba sobre Angel y lo follaba lentamente, con mucha suavidad mientras él me mordisqueaba los pezones.Cuando entró mi padre me solté de él y me quedé mirando, semi sonriente, escondiéndome tras mi pelo. Mi padre se acercó, soltó una maleta que llevaba y me besó. Lo senté en el sofá al lado de Ángel y le saqué la polla. Me incliné un poco subiendo mis piernas al sofá y empecé a comérsela. Cuando me di de cuenta mi hermano había ganado terreno por detrás y me la metía en el coño con todas sus fuerzas. Mis tetas no paraban de moverse y mi padre y mi hermano se tocaban las manos mientras me las magreaban. Primero se corrió mi padre, después yo al sentir su leche en mi boca y finalmente mi hermano, lo cual incrementó aún más la intensidad de mi orgasmo.Estábamos en ese preciso momento cuando se abrió la puerta. Mi madre había llegado antes de tiempo. Nos miró se había quedado callada. Yo me vestí como pude pero no sabía que hacer o decir. Mi padre se acercó a ella, intentó tranquilizarla pero no se dejó. Lo empujaba y le soltaba a cada vez más recriminaciones. Entonces él la agarró con fuerza y le espetó: - Mira, deja de gritar... no seas hipócrita. - Hipócrita yo... ¿tú degenerado te atreves a decirme nada?Entonces mi padre la acercó a él con fuerza y la volteó hacia nosotros. Yo llevaba unas braguitas blancas, uno de mis pechos estaba libre del sostén y mi hermano estaba completamente desnudo con su polla semidura. Mi padre bajó su mano por el coño de mi madre:- Estás mojada cariño-y después de subir la mano- y además tienes los pezones duros.Ella se quedó callada. Mi padre se acercó... es cierto, estás tan caliente como nosotros. Ella quería negarse pero mi padre y mi hermano no le daban salida. Les insultó, incluso escupió a mi hermano... pero la desvistieron. La subieron a la mesa, Ángel se apartó y mi padre se la metió hasta el fondo. Ella paró de llorar y gritar. Gemía suavemente...Ángel se sacó la polla, bajó a mi madre de la mesa del salón, se acercó a su oído y le preguntó:- ¿Recuerdas que de jóvenes te pedía que me la chupases?Ella no respondió. No dijo nada, mi hermano bajó su cabeza y ella pasó la lengua sobre el capullo de mi padre, que justo después de haberla penetrado se corrió al momento. Mi madre no lo soportó y salió de allí contrariada. Durante unos días la situación fue muy tensa. Mi madre nos evitaba, y dejé de follarme a los hombres de mi casa.Fue de lo más inesperado. Un día estábamos los cuatro en la cocina. Mi madre estaba acabando de hacer la comida. Llevaba puesta una falda más debajo de la rodilla que escondía un culito no muy gordo y una jersey de andar por casa. Mi hermano no dejaba de mirarla. Se acercó a ella y la agarró por la cadera. Ella no dijo nada. Subió su falda, y empezó a manosear su culo. Ella empezó a gemir. Mi padre y yo mirábamos estupefactos.Ángel metió una de sus manos bajo su jersey liberó sus enormes pechos. Se sacó la polla y empezó a metérsela suavemente por detrás a mi madre (quien tiempo después supimos que en su vida sólo lo había hecho con la luz apagada hasta aquellos días). La penetraba suavemente dándole besos en la nuca y apretando fuertemente sus pechos. Antes de correrse Ángel se sacó la polla, dio la vuelta a mi madre y la besó con pasión. Se acercaron a nosotros. La recostó sobre la mesa en la que íbamos a comer. Abrió sus piernas y al tiempo que la penetraba yo le comía sus pezones mientras mi padre le metía la lengua hasta el fondo.Después de aquello ya no hubo más tabúes.Por cierto, mientras escribía esto tuve que hacerme dos dedos. No había nadie detrás de la puerta, es mala suerte. Todo esto, querida profesora me ha llevado a sacar malas notas en el insti, pero no me importa porque creo que ya he decidido lo que quiero ser en la vida.